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Taller de Filosofía y actualidad
- Cómo ser mujer y no un muñeco (febrero de 2001) . Almudena Martín Sanz.(IES Isabel la Católica- Madrid)
-
Justicia: la hermana gemela de la ley (febrero de 2001). Almudena
Martín Sanz. (IES Isabel la Católica- Madrid)
-¿Es
peor o mejor nuestra sociedad que la del reino animal?(febrero de 2001)Por
Sara Rivas Lamelo(IES Isabel la Católica- Madrid)
El abuso o el acoso a las mujeres es un
problema de todos, últimamente es cuando se está poniendo freno a esas oleadas
de vejaciones. Pero el límite entre lo que podría ser una relación normal, ya
sea en el trabajo o en cualquier otro sitio, y el acoso es demasiado fino,
demasiado delicado. Depende de la ética y de la moral, dos valores olvidados de
la memoria de un país que ha progresado demasiado deprisa, que ha sufrido
muchas y muy variadas transformaciones en pocos años. Quizás por eso nuestra
mente esté abierta a todos los avances científicos pero no al cambio en lo
esencial de nuestro pensamiento. Para muestra sirve un botón: una amiga de mi
madre, a cuyo hermano de unos treinta y cinco años su madre hasta que se casó
le llevaba el desayuno a la cama. Estas actitudes machistas, marcadas en la
mujer y en el hombre por igual, son las que nos llevan a creer en los tópicos
de la mujer como escaparate, de que la secretario no es más que una BARBIE
animada o que la mujer necesita de un hombre que guíe su camino. La mujer aún
sigue siendo discriminada, se percibe en los pequeños detalles que es donde se
reconoce el verdadero progreso y está claro que estamos en pañales. Nos sigue
resultando difícil creer en la inocencia de una mujer cuando los hechos no estás
claros o son de poco alcance. Tenemos la costumbre de echar las culpas a las víctimas
y dejar libres del más mínimo juicio a aquellos que se lo merecen. Como si en
un divorcio el máximo culpable fuera el hijo y no los padres. No creemos a la víctima
por mucho que lo sea y nos planteamos la inocencia o las razones del culpable
aunque sean muchos los puntos que lo acusen. No sé si el caso de esa mujer es
un fraude o no pero me niego a creer que alguien emprende un proceso legal por
gusto, tiene que haber algo más. Y es por eso "algo más" por lo que
debemos luchar. Por las leyes, por la tolerancia y por la objetividad. Por
defender los derechos que como seres humanos tenemos. La necesidad de que se
respete el trabajo y la profesionalidad independientemente de nuestro sexo. Aquí
no se plantean los abusos a la mujer, sino al ser humano. Lo siento, no queremos
convertirnos en princesas de ningún cuento, sólo hay que pensar un momento,
que somos personas y ya es bastante. Pedir igualdad es nuestro derecho,
conseguirlo es el deber de todos.
Almudena Martín Sanz
IES. Isabel la Católica
La ley en nuestro país no es única y aún menos igualitaria. La
primera gran división es la de raza; hay una ley para payos y otra para
gitanos, la segunda gran división es la social, la clasista. De la ley se dice
que comete errores, pero es gracioso que éstos sean siempre hacia los más débiles,
los más desprotegidos y nunca hacia los poderosos, los ricos o los peces
gordos. Creo que pecamos de prudentes, puede que hace algunas décadas hubiera
muchos inocentes encerrados, pero ahora hay demasiados culpables sueltos. Poco a
poco la ley se está convirtiendo en la mejor aliada de todos esos desalmados de
ideas rancias. Resulta que todos los violadores, asesinos e incluso ladrones estás
locos o perturbados. Es un gran alivio para todas esas familias
que lloran un familiar perdido saber que el culpable ni siquiera estará entre
rejas. No creo que esta sea razón suficiente, ni que todos los crueles de alma
están locos. Rara locura la suya, sólo les da por hacer daño a los demás.
Pero aún habrá que dar gracias a que este país está lleno de
jueces incompetentes, sino en todos los casos si en el particular de Tan¡. Ella
ha sido doblemente juzgada y doblemente condenada. Con un poco de suerte en la
calle no hubiera durado ni veinticuatro horas. Esto es lo realmente triste. El
patriarca afirmaba no saber nada de los abusos físicos a que Tan¡ era
constantemente sometida, parecía que su sobrino era poco menos que un santo.
Claro, no hay mejor ciego que el que no quiere ver. Para eso no hay condena, no
hay ley ni gitana ni nacional y si la mata, pues con alegar que sufría
desdoblamiento de personalidad ya hay bastante. Tampoco es para tanto, sólo la
estuvo pegando palizas durante diecisiete años. Pasa cinco en la cárcel, que
por buena conducta sólo cumple tres y a la calle, a buscar a otra, para que
pueda aguantar más golpes y asunto terminado. La verdad es que puede que halla
ley pero no hay justicia. Podemos hablar de machismo, de sentido común, de
crimen o de venganza pero no hablamos de personas y de situaciones. Para el
estado no somos más que un número. La ley es tan inhumana que un abogado
listillo puede hacer lo malo bueno y meter en la cárcel al mismísimo Papa.
Almudena Martín Sanz
IES. Isabel la Católica
¿Es peor o mejor nuestra sociedad que la del reino animal?
Creo que nuestra sociedad es peor que le mundo animal porque no respetamos a la Naturaleza y eso es dañarnos a nosotros mismos. El principal problema es que nos creemos los dueños del mundo y que el resto de los seres vivos no son importantes, que están ahí para nuestro beneficio y que podemos hacer lo que nos dé la gana con ellos, parece que somos muy inteligentes pero en realidad es todo lo contrario; aunque sepamos que ha crecido el agujero de la capa de ozono, nuestras industrias siguen contaminando, porque la gente compra sus productos, sabemos que los grandes bosques de la Tierra están desapareciendo, debido a la tala, a los incendios o a los cultivos agrícolas, pero seguimos comprando muebles sin importarnos si provienen de un bosque reforestado, el petróleo se transportan en buques viejos o sobrecargados sin pensar el daño que producen las mareas negras, y, todo esto ¿por qué? Por el dinero, el mismo motivo por el que la gente muere de hambre, niños y niñas son explotados sexualmente y existen las guerras.
Los animales actúan por instinto y determinadas acciones de ellos nos pueden parecer mejores o peores pero, nosotros que sabemos lo que está bien y lo que está mal, actuamos sin pensar, nos hacemos "los locos" sin importarnos las consecuencias, y, lo único que queremos es nuestro propio enriquecimiento a costa de lo que sea. Por suerte hay gente desinteresada que da su vida por los demás, como los misioneros y los ecologistas, que no ascienden pisando cabezas. Ellos nos demuestran que todavía hay esperanza.
Por
Sara Rivas Lamelo, 4º H