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Maria
Sicre de Llanos
Antonio Luis
Navarro
Alba Fdez. Capilla
Mayo de 2000
Alumnos del IES Carlos Bousoño-Majadahonda(Madrid)
DEFINICIÓN
DE RESPETO COMO VALOR MORAL
¨
Consideración
sobre la excelencia de alguna persona o cosa, sobre la superior fuerza de algo,
que nos conduce a no faltar a elle, a no afrontarla.
¨
Miramiento,
atención, diferencia.
¨
Obrar
sin limitaciones.
Como
ejemplo del Respeto a la naturaleza a parte de la película Baraka ya
mencionada, en el siguiente texto se refleja un fragmento de la carta que,
supuestamente, el jefe indio Seatle dirigió al presidente de los Estados
Unidos. Es un buen reflejo de la concepción del mundo de los indios
norteamericanos.
“ Vuestros hijos han de saber como saben los nuestros que la tierra es
la madre de todos nosotros. Que todas las agresiones que sufre la tierra
inevitablemente las sufrirán sus hijos.
Cuando
los hombres escupen a la tierra, se está, escupiendo a sí mismos.
Una
cosa sabemos: que la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que
pertenece a la tierra.
El
hombre no ha tejido la trama de la vida, es sólo un hilo de ella.
Está
tentando la desgracia si osa romper esa trama.
El
dolor de la tierra se convierte necesariamente en el dolor de sus hijos. Lo
sabemos. Todo está entrelazado, como la sangre de una misma familia”.
Respetar
la Naturaleza no significa tan solo respetar el entorno en el que vivimos,
conservar un paisaje de especial belleza o salvar de la extinción a las
ballenas o los elefantes. A la larga, el respeto por la naturaleza nos lleva a
cambiar nuestra forma de vivir y nuestra actitud respecto del mundo y de
nosotros mismos.
Durante
los últimos siglos (sobre todo desde el siglo XVII, con la Revolución Científica
de Galileo, Descartes y Newton) los occidentales hemos pensado que la naturaleza
es algo sin vida y por tanto, no merece ninguna consideración especial (por
ejemplo, a partir de Descartes la ciencia supuso que los animales eran simples máquinas
y que sus gritos no eran una expresión de sufrimiento sino el simple ruido de
un mecanismo mal ajustado). Así pues, nos hemos acostumbrado a ver la
naturaleza como algo que estaba totalmente a nuestra disposición: un almacén
del cuál extraer materias primas y un vertedero ilimitado donde alojar nuestros
residuos. Pero desde hace unas décadas, una serie de acontecimientos que se han
dado en llamar “crisis ecológica” nos han demostrado que no podemos
mantener por más tiempo esta actitud.
El
respeto por la naturaleza es inseparable de la actitud de las personas con el
mundo. Es un tema global y no puede entenderse como un tema ético aislado.
El
respeto por la naturaleza es, en primer lugar, una cuestión de sentido común.
Es evidente que estamos destruyendo la naturaleza, es decir, el sostén de
nuestras vidas. En un plazo de pocas décadas estará en juego la vida de
millones de especies, incluida la nuestra. Por consiguiente, respetar la
naturaleza es una cuestión de supervivencia.
El
mundo contemporáneo tiene muchos medios para abstraerse de la realidad
inmediata (la televisión, el fútbol, etc.). de la lectura de los titulares de
los periódicos podríamos deducir que la crisis ecológica no es una cuestión
urgente, por más que los accidentes de petroleros o de centrales nucleares
aparezcan de vez en cuando en la prensa. No obstante, ocasionalmente los medios
de comunicación citan informes, estudios o declaraciones que reconocen la
gravedad de la situación.
No
solemos darnos cuenta de la mayoría de la agresiones que hacemos en la
naturaleza. Vivimos en una sociedad cuyos pilares son la producción y el
consumo ilimitados. Tendemos a pensar que más consumo significa más felicidad;
es evidente que por debajo de cierto nivel de pobreza es prácticamente
imposible tener una vida digna, pero una vez satisfechas nuestras necesidades básicas,
el aumento del consumo no tiene que nada que ver con el bienestar o la
felicidad. Ahora bien, el mundo contemporáneo tiene una especie de adición al
consumo: siempre queremos más cosas, más novedades. Quien paga esto es, por
una parte, la naturaleza y por otra, los países del sur, países cuya pobreza
es la base de nuestra riqueza. Además este modelo no es generalizable, porque,
por ejemplo, si toda la humanidad tuviera la media de automóviles europea la
atmósfera se destruiría.
Si
queremos respetar la naturaleza tenemos que encontrar, individual y
colectivamente otro estilo de vida. No sólo se impone consumir productos más
ecológicos, también hay que consumir menos. Esto no significa imponer un modo
de vida ascético ni volver a estructuras primitivas, pero sí implica renunciar
al sueño, a la pesadilla, del progreso material ilimitado y encontrar pautas de
vida más sencillas y dignas, aprovechando las ventajas de la tecnología pero
sin dejar que éstas nos deslumbren.
En
última instancia, el respeto por la naturaleza es una cuestión de percepción.
No podemos respetar a la naturaleza si no nos podemos respetar a nosotros
mismos. La actual cultura occidental es la única que ha concebido la naturaleza
y el cuerpo como mecanismos (Descartes los consideraba una suerte de relojes,
hoy en día se habla de la naturaleza y el cuerpo en términos informáticos).
Si exceptuamos el Occidente de los últimos siglos, todas las culturas de la
historia han entendido el mundo como un gran organismo, algo vivo que no depende
de nosotros, sino que nosotros dependemos de él. En el Renacimiento, por
ejemplo, se consideraba que el mundo era un animal cósmico y se hablaba de la
anima mundi, el alma del mundo, con las que todos estábamos vinculados. En el
fondo, no llegaremos a respetar realmente la naturaleza hasta que aprendamos a
verla como un ser vivo, animado, hasta que no nos demos cuenta de que nosotros
también somos naturaleza, naturaleza que camina, respira y habla.
¿Qué
es un Parque Nacional?
Un Parque
Nacional es un área natural poco transformada por la explotación u ocupación
humana que, en razón a la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus
ecosistemas, o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones
geomorfológicas, posee unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos
cuya conservación merece una atención preferente. En ellos se podrá limitar
el aprovechamiento de los recursos naturales, prohibiéndose en todo caso los
incompatibles con la finalidades que hayan justificado su declaración.
En la actualidad, para la declaración de un Parque Nacional de la red es
necesario que dicho espacio sea susceptible de ser declarado como Parque por ley
de las Cortes Generales y que su conservación sea declarada de interés general
de la nación. Este interés se apreciará en razón a que el espacio sea
representativo de los principales sistemas naturales españoles.
Los
objetivos generales de un Parque Nacional son:
¨
Conservación
de los valores naturales y culturales, la diversidad biológica y el paisaje.
¨
Concienciación
a la sociedad sobre la necesidad de protección del medio natural a través de
un sistema público regulado.
¨
Investigación
dirigida a contribuir a una mejor gestión de los recursos naturales.
¨
Favorecer
el desarrollo sostenible de la zona en que se asienta.
Hay
que tener en cuenta que la primera vez que se protegió un espacio con la creación
de un Parque Nacional se basó en la idea de preservar la naturaleza, de
considerar aquellos valores naturales tan singulares, tan excepcionales, tan
fuera de lo común que era necesario conservarlos para las generaciones futuras
y evitar su posible deterioro.
Se quería favorecer todas las acciones relativas a la salvaguarda de la
vida salvaje y de su medio natural, suelos, aguas, bosques, materias, animales y
plantas que ofrezcan un interés científico, histórico y estético, haciéndose
gran hincapié en la belleza de los paisajes, sin tener en cuenta a sus
habitantes o a sus derechos.
Ere un criterio puramente de conservación de la naturaleza y únicamente
se hacía mención de las personas considerándolas como observadores o
disfrutadores de los valores naturales.
Los espacios naturales protegidos han estado sujetos a las pautas de
conservación de la naturaleza definidas por la UICN (Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleza) en sus diferentes documentos. Hay que
destacar la Estrategia Mundial para la Conservación presentada en Madrid en
1980.

Objetivo
de la Estrategia Mundial
¨
Mantener
los procesos ecológicos esenciales y los sistemas vitales.
¨
Preservar
la diversidad genética.
¨
Asegurar
el aprovechamiento sostenido de las especies y de los ecosistemas.
La
Ley de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre
de 1989 se basó fundamentalmente en estos objetivos que de alguna manera ha
sido necesario revisar.
Finalidades
de los espacios en la Ley de 1989
¨
Constituir
una red representativa de los principales ecosistemas y regiones naturales
existentes en el territorio nacional.
¨
Proteger
aquellas áreas y elementos naturales que ofrezcan un interés singular desde el
punto de vista científico, cultural, educativo, estético, paisajístico y
recreativo.
¨
Contribuir
a la supervivencia de comunidades o especies necesitadas de protección,
mediante la conservación de sus hábitats.
¨
Colaborar
en programas internacionales de conservación de espacios naturales y de vida
silvestre de los que España sea parte.
El
establecimiento de categorías de protección para los espacios naturales
siempre ha tenido dificultades. No será fácil
que todos los países las acepten por unanimidad. Puede que se llegue a
ello por aproximaciones sucesivas. Por otra parte, pretender homologar todas
ellas a nivel mundial puede ser una utopía y tampoco parece que eso conlleve
unas grandes ventajas. Lo importante es conservar el medio natural y lograr una
conciencia clara de espacio natural protegido y, por supuesto, intentar situar
las diversas denominaciones dentro de esas categorías.
A
veces hay un cierto confusionismo al denominar los espacios naturales
protegidos. Se emplean inadecuadamente los términos parques nacionales y
parques naturales. Y curiosamente en un país, como el nuestro, donde existen
elementos naturales de un alto interés científico prácticamente no existen
reservas integradas.
Habrá
que establecer reservas integrales de interés científico (Categoría I) que
ayuden a mantener la biodiversidad. Los parques nacionales (Categoría II) deberán
reservarse para lugares que fueran santuarios de naturaleza excepcionales y que
prácticamente no mantuvieran asentamientos humanos. Los parques naturales podrían
estar en categoría IV o V, de acuerdo con la utilización sostenible de los
recursos naturales. En ambos casos es necesario establecer una interacción
racional entre conservación y desarrollo. Por otra parte, las categorías III y
IV también tienen una cabida adecuada en nuestros espacios naturales. Este es
un buen momento para iniciar las bases para establecer un debate a escala
nacional sobre las diferentes figuras de protección.
Se
debería hacer una clasificación precisa de nuestros bosques, pues se utiliza
con mucha alegría el concepto bosque. Hay que diferenciar lo que es un
verdadero bosque de lo que no es más que un cultivo arbóreo. Un bosque es un
conjunto de especies vegetales viviendo en perfecta armonía e interrelacionadas
entre ellas, se podría decir que es lo que constituye un ecosistema forestal.
En cambio muchos de los llamados bosques no son más que poblaciones arbóreas
monoespecíficas, incluso a veces de especies alóctonas destinadas únicamente
a la producción. Los verdaderos bosques están muy lejos de ser una masa
regular y compacta de árboles iguales, monótona y amorfa y deberían tener una
figura de protección, quizá denominarlos “bosques protegidos”, que se podrían
incluir en diversas categorías, desde la I a la IV.
Es
necesario también llamar la atención que desde el punto de vista de la
conservación de la naturaleza la protección de los espacios naturales no solo
no puede ser suficiente, sino que a veces puede ser contraproducente. En
ocasiones la gestión no es la adecuada, no se realiza la suficiente atención,
y se pueden crear falsas expectativas. Por otra parte parece que con proteger un
espacio se puede llevar a cabo cualquier actividad fuera de él, aunque suponga
daño o deterioro a elementos naturales existentes.
También
habría que considerar la protección de procesos, pues a veces no basta
proteger la especie y el espacio sobre el que se vive para lograr su conservación,
a la vez no se desarrollan los sistemas que permitan la vivencia de la especie.
Podemos proteger el águila imperial y el territorio sobre el que campea, pero
si no existen o escasean los elementos naturales que le sirven de alimento de
poco valdrá su protección. Se puede proteger un hayedo, pero si se producen
contaminaciones ambientales que afecten y que den al traste con las hayas, no se
conseguirá nada.
DESARROLLAR
LA EDUCACIÓN AMBIENTAL
Los términos educación ambiental están en los últimos tiempos
adquiriendo una gran difusión. Desde principios de la década de los 60 ha
habido varios congresos internacionales al respecto y todos los países están
empezando a incluir actividades en ese campo entre sus iniciativas estatales.
Parece cada vez más claro que la educación ambiental es una de las
estrategias más rentables en cuanto a conservación se refiere. Este tipo de
educación promueve el acercamiento del individuo al entorno que le rodea en su
vida cotidiana, pretende que lo conozca y adquiera la capacidad de juicio
suficiente como para poseer una opinión cualificada y poder ejercer, por tanto,
las acciones que considere conveniente. Alguien que conoce y critica de forma
responsable su propia realidad, puede hacerlo
también con situaciones lejanas si se le proporciona suficiente información.
Estos principios básicos no deben aplicarse sólo a los ciudadanos de
bajo nivel cultural ni a los escolares, sino también a los profesionales
cualificados en cuyas manos recae la gestión de los recursos naturales.
Habitualmente, estos profesionales tienen una formación muy especializada en
una determinada disciplina, pero carece de visión global de los problemas. La
realidad de nuestro planeta es harto compleja y su manejo debe hacerse con una
mentalidad abierta y amplios conocimientos. En ella deben participar de forma
activa la totalidad de los ciudadanos.
La educación ambiental pretende conseguir individuos independientes
ideológicamente, capaces de expresar su opinión crítica y fundada de la
realidad que les rodea. Si esto se materializa en los países culturales y económicamente
más oprimidos, llamados del “Tercer Mundo”, se hará más difícil su
explotación y de las zonas en que viven, que son, generalmente las más
abundantes en recursos naturales y reserva genética de muchas especies.
Este tipo de formación, que deberían alcanzar a toda la población,
parece encontrar uno de sus cauces más útiles en el sistema escolar. Es ahí
donde se forman los individuos y como tal donde la mencionada capacidad crítica
debe gestarse. Los que mañana serán legisladores o administradores son hoy
escolares, por lo que la labor educativa es muy importante.
Pero los problemas ambientales son urgentes. Por eso, los principios de
la educación ambiental deben llegar también a los adultos, aquellos que en
este momento tienen la capacidad de gobierno y gestión de los recursos
y también a los usuarios directos de recursos. Es necesario hacer campañas
divulgativas a través de los medios de comunicación más difundidos, para que
la información, de la que surgirá, sin duda, la sensibilización, llegue a la
gran mayoría de los ciudadanos.
La educación ambiental tiene, pues, ante sí un gran reto que representa
una de las vías de solución de los graves problemas ambientales que vive en la
actualidad nuestro planeta.
BIBLIOGRAFÍA
¨
Libro
“Madre Tierra”. Materiales Cenean. Editorial Icona
¨
Internet
(varias direcciones)
¨
Enciclopedia
Encarta ’98
¨
La Bolsa
de los Valores – El Ámbito Público. El Respeto por la Naturaleza por Jordi
Pigem.
¨
Curso de
Especialización en Información Ecológica y Medio Ambiental. E.T.S. Ingenieros
de Montes.
Por
el catedrático D. Antonio López Lillo. Agencia de Medio Ambiente de la
Comunidad de Madrid.
¨
Como
ejemplo del Respeto por la Naturaleza hemos escogido la película “Baraka”
del director Ron Fricke (1992).
¨
Maria
Sicre de Llanos
¨
Antonio
Luis Navarro
¨
Alba
Fdez. Capilla
4º
E. S. O – C ‘99/’00
-ÉTICA-