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EDUCACIÓN Y REFORMAS EDUCATIVAS, por Francisco Javier Moreno Camino (profesor de Educación Física del IES Carlos Bousoño, de Majadahonda. Mayo de 2001)
.
El aislacionismo en todos los órdenes que ha caracterizado la Historia de España
de los últimos siglos ha tenido también sus repercusiones en el terreno
cultural y en el sistema educativo. A partir de la Transición Democrática
parece abrirse en España una clara voluntad de apertura al exterior y de
integración en el marco europeo. En esta nueva etapa desde el marco político
son continuas las comparaciones y referencias a las experiencias de los países
de nuestro entorno en todos los ámbitos, también en el educativo.
A
continuación, siguiendo el esquema de estudio propuesto por el Profesor José
Luis García Garrido, intentaré caracterizar el contexto social, político,
económico y cultural donde se inscribe la última Reforma de nuestro Sistema
Educativo.
La
integración española en el marco europeo.
El
Régimen implantado tras la Guerra Civil Española tuvo sin duda importantes
repercusiones en política interior : ausencia de libertades y de
participación social, subdesarrollo del sector agrario y ganadero, ausencia de
modernización de la estructura económica e industrial, raquitismo en el ámbito
de la investigación científica y tecnológica, etc...
Por
otro lado, el aislamiento de España en materia de política exterior ha sido de
vital importancia para el tema que nos ocupa. España, que ya en loa últimos
siglos venía perdiendo peso específico
y presencia a nivel mundial, después de 1936 desaparece prácticamente de la
esfera internacional durante cuatro décadas. En este periodo se están gestando
las estructuras de lo que será la nueva Europa, así como los tratados geopolíticos,
económicos y estratégicos en materia de seguridad de los países occidentales.
El Régimen Franquista abundó en el tradicional aislacionismo histórico de
España. Las manifestaciones culturales del “aparato nacional” se
exacerbaron en la salvaguardia y mitificación de lo “español”, de la
tradición y de la memoria imperial heroica.
El
retraso en materia escolar acumulado en los siglos precedentes se agudiza
durante la Dictadura. Se explota el estereotipo de la “gallardía y el orgullo
español” que no necesita aprender nada del extranjero. El sistema escolar se
convierte en un instrumento más de propaganda y adoctrinamiento del Régimen.
Mientras tanto, en los países de una Europa de la postguerra, se están
abordando diferentes planificaciones educativas, que extienden los años de
escolarización obligatoria, introducen en mayor o menor medida la opcionalidad
entre materias, implantan servicios de orientación escolar y profesional y
reflexionan sobre la formación y reciclaje del personal docente. En este ámbito
se inician, asimismo, las primeras experiencias de una tímida cooperación en
materia educativa a nivel europeo, limitadas en principio a facilitar información
de experiencias educativas y material didáctico dirigido a los profesionales de
la enseñanza.
A
partir de la Transición Democrática Española, la voluntad europeísta de los
diferentes ejecutivos ha sido una constante. España se va incorporando a los
organismos europeos y en ese orden acomoda su legislación a los requisitos de
esa integración. El creciente desarrollo económico y modernización productiva
serán a su vez los motores que impulsan una mayor presencia española en el
marco europeo.
A
lo largo de esta etapa de transición y consolidación democrática se ha
llevado a cabo una reforma educativa y planificación escolar que, aún con sus
características diferenciales, no puede negar la atenta observación de los
sistemas educativos implantados con anterioridad en los países occidentales de
nuestro entorno. En opinión del Profesor García
Garrido : “La dependencia de
nuestro sistema escolar y de las instituciones que lo integran con respecto a
modelos foráneos está fuera de toda duda”.
El contexto social de la Reforma Educativa.
En
el texto “Sistemas educativos de hoy”,
en el capítulo referido a la Educación en España, el Profesor García Garrido
realiza un breve comentario sobre el contexto en que ésta se desarrolla. No es
su intención, tal y como manifiesta de manera explícita, analizar este
contexto de manera exhaustiva sino limitarse a pincelar tres o cuatro cuestiones
relevantes que ayuden a comprender el caldo social de cultivo en el que se
desarrolla la acción educativa en España. Así, señala :
1.-El
descenso de la natalidad y la subsiguiente disminución de la población
escolar, que era de prever fuera aprovechada por las autoridades educativas para
mejorar aspectos cualitativos de las instituciones.
2.-
El problema del desempleo y la falta d perspectivas laborales para los jóvenes
que ha supuesto una desconfianza en la educación como vía para acceder al
mundo laboral, aunque constituye el único refugio posible.
3.-
La elevación de las expectativas de mejora del nivel de vida basado en el
apetito material y el consumismo, conjugado con una crisis de valores éticos,
sociales y culturales.
4.-
Un desfase entre la escuela y la
realidad social en la que la primera ha sido relegada a un segundo plano y, en
opinión del profesor García Garrido, “la
sociedad en su conjunto ha ido asumiendo una función educacional cada vez más
determinante”.
A
partir de mi experiencia como profesional de la Educación Secundaria, intentaré
aprovechar la invitación que el Profesor García Garrido dirige al lector español
en el sentido de que profundice en éstas y otras posibles referencias del
contexto social en el que se desarrolla el sistema educativo español. Gozo además
de la perspectiva que aporta el tiempo transcurrido desde el preciso enfoque que
el Profesor realizó a principio de los años noventa.
Hoy,
recién estrenado el nuevo milenio, podemos afirmar que el primer punto citado,
el descenso de la natalidad y de la población escolarizada, no ha sido
aprovechado por las diferentes administraciones educativas que se han sucedido
para la mejora cualitativa de la Institución Escolar. Los planteamientos
educativos han quedado supeditados a los económicos, con el explícito objetivo
de reducción del déficit del sector público. Así, en los últimos años, la
reducción de la ratio en los diferentes niveles educativos ha sido prácticamente
inapreciable. Por el contrario se ha optado por la supresión de unidades
escolares y la amortización de las vacantes producidas por las jubilaciones en
las plantillas de personal docente cuyas vacantes no han sido de nuevo
convocadas en concurso público. Buena parte de las bondades auguradas a la última
Reforma Educativa venían de la mano de una sensible disminución del número de
alumnos por aula y de dotaciones de profesorado especializado de apoyo, con el
subsiguiente aumento de la partida presupuestaria dedicada a la educación. Una
visión global estrictamente economicista de “cuadrar las cuentas públicas”
ha primado sobre el sentido de servicio público. Esto ha supuesto que la
filosofía que fundamentaba la Reforma Educativa haya quedado en una declaración
de intenciones.
En
segundo lugar, la reforma del mercado laboral regida por la máxima de
“flexibilización en la contratación y
abaratamiento del despido” ha supuesto que, si bien las tasas de desempleo se
han reducido, los jóvenes sigan viendo con desconfianza e inseguridad una
salida profesional temprana basada en contratos temporales y de aprendizaje sin
ninguna perspectiva de futuro. La falta de creación de puestos de trabajo
estable sigue propiciando, tal y como ya apuntaba el Profesor García Garrido en
el año 93, que muchos jóvenes sin ninguna vocación universitaria, continúen
escolarizados en el Bachillerato tras finalizar la etapa de Enseñanza
Secundaria Obligatoria, al ser la institución escolar el único refugio
posible.
La
ampliación del periodo de escolarización obligatoria, que comprende en estos
momentos desde los 6 hasta los 16 años, debe ser valorado, sin duda, como un
importante logro social. Ahora bien, la incidencia de los factores sociales,
económicos y culturales apuntados con anterioridad no han propiciado un
desarrollo escolar favorable que permitiera alcanzar los objetivos propuestos
por una Reforma Educativa implantada en su totalidad en la década de los años
noventa. Cuando es promulgada la LOGSE en 1990 era frecuente que un
significativo porcentaje de adolescentes abandonara los estudios a los 14 ó 15
años. La escolarización obligatoria propuesta hasta los 16 años no parece
haber conseguido resultados educativos apetecidos en este sector de adolescentes
poco interesados por una formación a tiempo total y de corte predominantemente
teórica.
A
pesar de existir cierta optatividad entre
materias, la Enseñanza Secundaria Obligatoria propone unos objetivos educativos
terminales idénticos tanto para el perfil de aquel alumnado que se orienta para
proseguir estudios superiores, como para aquel sector juvenil que no manifiesta
ningún interés en una formación de corte teorético y que se manifiesta más
orientada aptitudinal y actitudinalmente hacia una formación aplicada con miras a la obtención de una titulación
profesional. Entre los profesionales docentes cada vez parece estar más
extendida la opinión de : “Escuela para todos sí, pero no una sola
Escuela con unos objetivos únicos”.
La
fase económica expansiva de estos últimos años ha incrementado el consumismo
desaforado que ya apuntaba con anterioridad el Profesor García Garrido.
Desde los medios de comunicación públicos y privados se alienta a la
sociedad a participar en una
carrera de enriquecimiento fácil. A su vez la crisis de valores sociales, éticos
y culturales ha propiciado un sentido de que todo es válido en pos de
conseguir una acumulación privada de bienes. La denominada “cultura
del pelotazo” no es sino un
emergente de esta filosofía de vida con
igual arraigo en la empresa privada que en el sector público.
Este ideal social de consumismo material sin criterio alguno y de
ganancia fácil con el mínimo esfuerzo, no es el mejor espejo donde los jóvenes
puedan configurar su propia imagen, expectativas y apetencias de futuro. Resulta
obvio que esta situación social choca frontalmente con un sistema escolar cuyo
ideario educativo se basa en valores de responsabilidad, de esfuerzo,
solidaridad, sensibilidad artística, respeto medioambiental, ocio saludable,
etc...
Finalmente
el Profesor García Garrido apuntaba también en su análisis del Sistema
Educativo Español a un cierto desajuste entre la escuela y la realidad social,
al no haberse adaptado aquella a los rápidos cambios de ésta. Fruto de ello es
la pérdida del papel educativo de la Institución Escolar frente a los medios
de comunicación y el mundo de la imagen.
La
pérdida de la importancia educativa y social de la escuela es constatable en la
actualidad, Ahora bien la responsabilidad de este hecho,
a la luz delos factores sociales económicos y culturales apuntados con
anterioridad, no parece que deba
ser imputada en su totalidad a la propia escuela, entendida ésta como una
entidad autónoma e independiente que rige su destino.
Dentro del Sistema Educativo, la escuela es una institución conformada e
influenciada por diferentes agentes administrativos y sociales, con los que
comparte o debería compartir unos objetivos educativos en un sentido amplio. Así
se debe contemplar la relevancia de una administración educativa que responde a
unas directrices políticas en cuanto a ordenación del sistema escolar, dotación
humana y presupuestaria, formulación de objetivos programáticos a alcanzar ;
una plantilla docente con su formación y necesidad de reciclaje permanente, así
como con unas expectativas de desarrollo profesional y reconocimiento social de
su labor ; una estructura familiar conformadora de valores y núcleo
primigenio de socialización que debería estar en permanente relación con la
escuela propugnando unos valores educativos compartidos.
La
Institución Escolar no podía dejar de acusar el contexto social
señalado con anterioridad. Por otra parte, el sistema escolar es sólo
una parte del sistema educativo. No podemos soslayar la importancia educativa
que han adquirido en la actualidad los medios de comunicación e información,
los mass-media, a los que algún autor no ha dudado en nombrar como “escuela
paralela” (Porcher, 1974). La
ausencia de valores y el consumismo es una constante en los medios de comunicación
en esta “aldea global”. La Televisión como “Fábrica
de mentiras” (Lolo Rico, 1994), tiene un papel determinante como
productora de modelos, ideales y objetivos sociales.
El Profesor Eduardo García Matilla en sus estudios sobre medios de
comunicación y tasas de audiencia, advierte del efecto pernicioso que supone
que en la actualidad nuestros escolares pasen al año mayor número de horas
sometidos al bombardeo televisivo que frente a sus profesores en la escuela. La
Administración pública cuando realiza declaraciones en el terreno de la
educación manifiesta un claro compromiso con la mejora de nuestro sistema
escolar como célula de formación de un tejido social culto, participativo,
cargado de valores éticos y solidario, y al tiempo de manera disociada y
absolutamente incongruente conforma una Radiotelevisión pública de ínfima
calidad, carente de valores educativos, adormecedora de conciencias mediante el
periodismo rosa, así como promotora de fanatismos deportivos y de un ideal de
felicidad basado en el factor fama y en el consumismo.
La
familia como célula de socialización y transmisora de un ideal de vida y una
jerarquía de valores ha venido debilitándose. Las expectativas de mejora
material (vivienda, propiedades, vehículos,...) ha pasado a ocupar el primer
plano en la vida familiar por encima de las propias relaciones entre sus
miembros. Frente a un estilo tradicional de educación autoritaria basada
incluso en el castigo físico se ha producido una reacción social que ha
exacerbado el concepto de libertad más allá de toda lógica. Aparecen
estructuras familiares carentes de las mínimas normas de convivencia de respeto
y responsabilidad hacia el “otro”. Esta situación familiar anómica no
facilita el desarrollo social y la madurez de los hijos, más interesados por
ser los destinatarios de bienes de consumo y recursos económicos que por
desempeñar un rol de colaboración en el grupo familiar y cumplir con su papel
de estudiante como un trabajo socialmente necesario. Es frecuente que la
necesidad de que ambos progenitores dediquen la mayor parte de su tiempo y
esfuerzo al mundo del trabajo, muy unido con mantener un determinado “tren de
vida”, provoque inevitablemente una menor interacción con los hijos, quedando
los temas educativos relegados a un segundo plano. Desde la escuela se elevan
las quejas generalizadas de la falta de interés y colaboración de la familia
en la educación de sus hijos. No es extraño que algunos padres citados por el
profesor tutor de manera
expresa para tratar algunos problemas de carácter educativo y/o comportamental
de su hijo, respondan con una absoluta falta de colaboración manifestando que
es competencia exclusiva de la escuela el resolver esos problemas educativos.
La escuela se convierte así en un centro de guarda y custodia de los
hijos depositados allí por unas familias que no deben ser molestadas con
cuestiones educativas mientras se esfuerzan
en conseguir una mejora económica para el bienestar de sus hijos. El
generalizar siempre comporta riesgos, evidentemente no existe una sola forma de
relación y agrupación familiar, es cierto que en ocasiones el profesor percibe
a través de sus alumnos allí donde existe un buen clima educativo familiar y
posibilidad de colaboración. Ahora bien no es menos cierto que en líneas
generales la consideración social e importancia de la escuela y de los temas
educativos ha pasado a un segundo plano y existe una mayor distancia entre el
sistema de valores del grupo familiar y los objetivos educativos como finalidad
de la institución escolar.
No se agotan aquí ni con mucho las posibles implicaciones contextuales que den cuenta del momento de crisis que atraviesa el Sistema Educativo Español. Por otro lado buena parte de los problemas aquí apuntados no son exclusivos de nuestro país, sino que muchos de ellos se vienen desarrollando en los países de nuestro entorno incluso con anterioridad. No podía ser de otro modo ante la globalización de la economía, del mundo de la imagen, de la información y de la industria cultural. Ahora que aquí se empieza de nuevo a generar discurso sobre reformas educativas (cierta reducción de las materias optativas, diferente carga horaria para algunas asignaturas consideradas troncales, posibilidad de una Enseñanza Secundaria Obligatoria de dos velocidades, etc.), resulta necesario recalcar que es posible que no se consigan los resultados apetecidos si sólo se incide en la estructura escolar y no se abordan problemas contextuales educativos en un sentido amplio. La observación y el análisis atento de los modelos educativos y de las medidas que se están adoptando en los países integrados en el proyecto de la unidad europea, puede aportar alguna luz y consenso en el tratamiento de los problemas que ha nivel educativo tenemos planteados.