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-Comentario a un fragmento del texto de Kant: "Qué es ilustración".(Por Simón Royo Hernández. Madrid, septiembre de 2001)
¿QUÉ
ES LA ILUSTRACIÓN?
(1784).
(Fragmento)
La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad.
La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la
guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la
falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de
ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude![1]
¡Ten el valor de servirte de tu propia razón!: he aquí el lema de la
ilustración.
La pereza y la cobardía son causa de que una tan gran parte de los
hombres continúe a gusto en su estado de pupilo...; también lo son de que se
haga tan fácil para otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo no estar
emancipado! Tengo a mi disposición un libro que me presta su inteligencia, un
cura de almas que me ofrece su conciencia, un médico que me prescribe las
dietas, etc, etc, así que no necesito molestarme. Si puedo pagar no me hace
falta pensar, ya habrá otros que tomen a su cargo, en mi nombre, tan fastidiosa
tarea. Los tutores, que tan bondadosamente se han arrogado este oficio, cuidan
muy bien que la gran mayoría de los hombres (y no digamos que todo el sexo
bello) considere el paso de la emancipación, además de muy difícil, en
extremo peligroso. Después de entontecer sus animales domésticos y procurar
cuidadosamente que no se salgan del camino trillado donde los metieron, les
muestran los peligros que les amenazarían caso de aventurarse a salir de él.
Pero estos peligros no son tan graves pues, con unas cuantas caídas, aprenderían
a caminar solitos; ahora que, lecciones de esa naturaleza, espantan y le curan a
cualquiera las ganas de nuevos ensayos.
Es, pues, difícil para cada hombre en particular lograr salir de esa
incapacidad, convertida casi en segunda naturaleza. Le ha cobrado afición y se
siente realmente incapaz de servirse de su propia razón, porque nunca se le
permitió intentar la aventura....
Pero ya es más fácil que el público se ilustre por sí mismo y hasta,
si se le deja en libertad, casi inevitable. Porque siempre se encontrarán
algunos que piensen por propia cuenta, hasta entre los establecidos tutores del
gran montón, quienes, después de haber arrojado de sí el yugo de la tutela,
difundirán el espíritu de una estimación racional del propio valer de cada
hombre y de su vocación a pensar por sí mismo....
Mediante una revolución acaso se logre derrocar el despotismo personal
y acabar con la opresión económica o política, pero nunca se consigue la
verdadera reforma de la manera de pensar; sino que, nuevos prejuicios, en lugar
de los antiguos, servirán de riendas para conducir al gran tropel.
Para esta ilustración no se requiere más que una cosa, libertad; y la
más inocente entre todas las que llevan ese nombre, a saber: libertad de hacer
uso público de su razón íntegramente. Mas oigo exclamar por todas partes: ¡Nada
de razones! El oficial dice: ¡no razones, y haz la instrucción! El funcionario
de Hacienda: ¡nada de razonamientos!, ¡a pagar! El reverendo: ¡no razones y
cree!... Aquí nos encontramos por doquier con una limitación de la libertad.
Pero ¿qué limitación es obstáculo a la ilustración? ¿Y cuál, por el
contrario, estímulo? Contesto: el uso público
de su razón le debe estar permitido a todo el mundo y esto es lo único que
puede traer ilustración a los hombres.
Una generación no puede obligarse y juramentarse a colocar a la
siguiente en una situación tal que le sea imposible ampliar sus conocimientos
(presuntamente circunstanciales), depurarlos del error y, en general, avanzar en
el estado de su ilustración. Constituiría esto un crímen contra la naturaleza
humana, cuyo destino primordial radica precisamente en este progreso.... Puede
un hombre, por lo que incumbe a su propia persona, pero sólo por un cierto
tiempo, eludir la ilustración en aquellas materias a cuyo conocimiento está
obligado; pero la simple y pura renuncia, aunque sea por su propia persona, y no
digamos por la posteridad, significa tanto como violar y pisotear los sagrados
derechos del hombre.
TEXTO DE KANT ¿QUÉ ES
ILUSTRACIÓN?.
Cuestiones:
1) Explica el significado que la palabra <Ilustración> tiene para
Kant y cómo se relaciona con la palabra <Libertad>.
2) ¿Encuentras alguna relación entre este texto y su postura ética?.
3) ¿A quién llama Kant <tutores>?.
4) ¿Qué piensa Kant sobre el <Progreso>?.
5) ¿Encuentras alguna relación entre este texto y los ideales de la
Revolución francesa?.
Modelo
de respuestas posibles:
1) Para Kant la Ilustración
significa la capacidad que tiene el hombre para tomar sus propias decisiones, en
lugar de dejar que otros las tomen por él. Lo único que considera
indispensable Kant para que se logre la emancipación de los hombres es la libertad,
entendida como simple libertad de expresión y de formación de las propias
opiniones. Todos los hombres son capaces de ilustración y su falta no se debe a
la ausencia de inteligencia, ya que Kant considera que todos los hombres están
dotados de la capacidad de razonar, sino a la pereza y la falta de valentía.
Cuando hay libertad resulta inevitable que las personas piensen por su cuenta y
no tengan que ser como niños a los que todo el mundo les dice lo que tienen que
hacer.
2) La principal es la búsqueda de la autonomía, es decir, de la no dependencia de las opiniones de
otros. En la ética de Kant el individuo no depende de ninguna autoridad
exterior, es moralmente soberano, su propio dueño. Como en su ética también
piensa Kant que todos los hombres son capaces de razonar, lo que da sentido al
imperativo categórico, lo que aquí se dice sería también aplicable a la
moral.
En su ética Kant dice que cada persona sólo debe actuar para cumplir
su deber, pero si las personas no están en el camino de la ilustración, difícilmente
podrán comprender cual es su deber, además, si no tuviesen libertad,
aunque comprendiesen la ley moral universal, no podrían cumplirla, porque otros
hombres se lo impedirían, al decirles lo que tenían que hacer. Hay que
recordar que obedecer a la ley moral universal no es sino obedecerse a sí
mismo, obedecer a la racionalidad humana y no a otra persona. La postura ética
kantiana es una lógica según la cual el <debes> implica el
<puedes>, ser capaz, capaz de guiarse por principios morales racionales, a
eso es a lo que llama <libertad moral>.
3) Los gobernantes monárquicos
son como tutores de niños, dicen lo
que hay que hacer y los súbditos sólo
tienen que obedecer, no se considera que sean capaces de pensar y decidir por sí
mismos. Ese es el principal sentido con el que emplea Kant la palabra
<tutores>. Por el contrario, en la democracia,
el pueblo se autogobierna, a los hombres se les considera como ciudadanos,
como mayores de edad, y nadie toma decisiones en su lugar, sino que todos están
capacitados para elegir, en nuestra democracia
representativa, a algunos de ellos, como representantes, que ya no son
tutores, sino delegados.
Por tanto, la palabra <tutores> puede considerarse como relativa a
todo aquél que decide por otro. Se refiere a todos los hombres que se valen de
la pereza, la cobardía y el estado de pupilo de otros hombres para manejarlos y
dominarlos, a quienes se aprovechan de los que creen que la inteligencia y el
valor que les falta se pueden comprar con dinero. También es valido el
calificativo para referirse a los eclesiásticos que deciden lo que hay que
creer, a los oficiales del ejército que deciden lo que hay que hacer, a los
funcionarios de Hacienda que deciden lo que hay que pagar, incluso a los padres
que deciden todo por los hijos o a los profesores que deciden todo por los
alumnos. Eso no quiere decir que no nos fiemos del médico cuando nos prescribe
una dieta, pero no es el médico quien tiene que decidir por nosotros, sino que
somos nosotros, quienes, si queremos o lo necesitamos, acudimos al médico a que
nos diga los alimentos que nos conviene consumir; el médico, en cuanto experto,
nos aporta su diagnóstico, siendo su obligación explicárnoslo de forma
comprensible, porque somos nosotros quienes decidimos finalmente si lo seguimos
o no. El profesor que tiene alumnos obligados es como el médico que tiene
enfermos que no desean sanar, y a diferencia de la dieta física, de los
alimentos para el cuerpo, que pueden introducirse en el organismo forzadamente a
través de un suero; los alimentos del espíritu, los conocimientos, no pueden
meterse a la fuerza en la cabeza de nadie.
4) Kant es optimista, aunque no es ingenuo. Piensa que la humanidad
camina hacia mejor, que se va progresando. En la medida en que se extienda la
libertad y los hombres, cada vez más, hagan uso público de su razón, el Progreso
del mundo aumentará. Como la libertad y la racionalidad son dos elementos que
considera propios de la naturaleza humana, ¡todo el mundo está capacitado!,
quizá unos más y otros menos, pero cualquier hombre, con sus facultades, tiene
capacidad de decisión y de aprendizaje, Kant piensa que acabará por imponerse
mayoritariamente en los seres humanos la autonomía y la libre elección
conjunta de las normas de convivencia. Sin embargo, siempre habrá que luchar
contra los prejuicios y los engaños, porque aunque consigamos destruir algunos,
siempre surgirán otros nuevos. Un hombre puede negarse a progresar, como el niño
que no quiere aprender a decidir por sí mismo y tomar sobre sus manos las
riendas de su existencia, pero sólo podrá negarse momentáneamente, porque la
vida al final le empujará a tener que hacerse cargo de sí mismo.
5) Este texto está escrito cinco años antes de la Revolución francesa
(1789), cuyo lema fue el de Libertad,
Igualdad y Fraternidad, y es un claro ejemplo de los ideales que llevaron a
romper con los principios de las monarquías
absolutas del Antiguo Régimen y
consiguieron, progresivamente, la implantación de democracias libres en una gran parte de los países del planeta.
[1] Kant escribe en latín lo que a continuación explica con una perífrasis. <¡Sapere aude!> significa “¡Atrévete a saber!”.