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ORTEGA Y GASSET

 

 (Por Luis Fernández-Castañeda,  profesor del  IES Mar de Alborán, Estepona, Málaga. Septiembre de 2003)

1. QUÉ ES FILOSOFÍA. GUÍA DE LECTURA

 

1

            La filosofía se pregunta qué es la realidad. La realidad, en primer lugar, es. La idea que tengamos de 'ser' es la que nos va a decir qué es la realidad.

 

2

  2.1

            Para la filosofía tradicional 'ser' significa 'cosa'. La realidad es el conjunto de las cosas. ¿Qué cosas? Todas las cosas: piedras, motores, números, amores, dolores, nuestro cuerpo, nuestro pensamiento, nosotros mismos, etc. Esta opinión se llama REALISMO.

  2.2

            Para la filosofía moderna, que empieza con Descartes, 'ser' significa 'conciencia'. Las cosas son cosas porque yo pienso que lo son, porque tengo conciencia de ellas. Esta opinión se llama IDEALISMO.

  2.3

            Realismo e idealismo se basan en un mismo concepto de ser. Para ellos 'ser' significa 'existencia independiente'(=el concepto aristotélico y cartesiano de sustancia). Para el realismo, las cosas existen independientemente de mí; para el idealismo, mi pensamiento existe independientemente como la única realidad.

 

3

  3.1

            Ortega rechaza el realismo, porque según él no se puede saber si las cosas seguirían existiendo si yo dejara de existir.

Ortega rechaza el idealismo, porque aunque es verdad que yo sólo sé que hay cosas porque tengo conciencia de ello, eso no quiere decir que las cosas sean lo que yo pienso de ellas.

  3.2

            Su posición, por tanto, es la siguiente: las cosas no son inventos de mi pensamiento (idealismo), pero eso no quiere decir que no tengan nada que ver con mi pensamiento (realismo). ¿Qué ocurre en realidad? Lo que ocurre es que las cosas, para ser cosas, dependen de que yo las piense (1) y yo, para ser el que soy, necesito pensar las cosas (2). Las cosas me necesitan para ser, y yo necesito a las cosas para ser. Por eso Ortega dice que el concepto tradicional de ser no sirve. Ser no es existir independientemente, sino lo contrario: ser es una relación entre las cosas y yo. Ortega llama a las cosas 'circunstancia'. Así se explica su famosa frase: "yo soy yo y mis circunstancias". Sin 'mis circunstancias' yo no soy yo. Sin 'yo', no hay circunstancias. 'Ser' es una correlación, una dualidad. 'Ser' es algo dinámico: ni yo soy siempre el mismo, ni mis circunstancias son siempre las mismas, sino que todo está en perpetuo cambio. (Aquí se advierte la influencia de Nietzsche).

  3.3

            'Ser' entendido como correlación dinámica entre mi yo y mis circunstancias se puede sustituir por otro verbo mucho menos abstracto: 'vivir'. Para Ortega, 'ser' es 'vivir'. Siempre hemos entendido por 'vida' esa relación continua y cambiante entre el yo y sus circunstancias. Ser es vivir. Pero ¿qué es vivir?

 

4

Todos sabemos lo que es vivir. Se trata ahora de ponerlo por escrito.

  4.1

            Vivir no es respirar. Vivir es sentirse vivir. Si no sabes que vives, entonces es que no vives (ejemplo: la piedra, el loco).

  4.2

            ¿Cómo es posible que te sientas vivir? Porque hay cosas que te afectan. Si nada te afecta (=si no te llega ningún pensamiento, ningún sentimiento, ninguna sensación, etc.), es decir, si eres insensible, tampoco sientes tu propia vida. A todas las cosas que te afectan las llama Ortega 'mundo'. El mundo no es tu barrio, tu familia, tu idioma, sino mucho más: es todo aquello que te afecta. Si hay algo que no te afecta, quiere decir que no llega a ti. Y si no llega a ti, entonces para ti no existe (=no es parte de tu mundo). Te sientes vivir porque sientes las cosas. A eso lo llama Ortega 'encontrarse en el mundo'. Nosotros estamos vivos porque nos encontramos en el mundo.

  4.3

            Y el mundo es una caja de sorpresas. La vida es lo imprevisto. Nunca sabes lo que te va a tocar. Nadie elige vivir, todos nos encontramos en un mundo y en un yo que no hemos elegido.

  4.4

            Como no lo hemos elegido, vivir es para nosotros un problema que hay que resolver. Hay que elegir: o decimos NO a vivir y nos suicidamos, o decimos SI. Si decimos SI, entonces tenemos que elegir de qué modo queremos vivir, dentro de las circunstancias que nos han tocado. A todos nos gustaría ser ricos, guapos, saludables y apreciados, a todos nos gustaría vivir en el mejor período de la historia y en el mejor lugar del mundo. Pero nos ha tocado una circunstancia concreta: este cuerpo, esta inteligencia, esta familia, este idioma, este país, este año, etc. Vivir consiste en decidir lo que vamos a hacer, en vista de las circunstancias. Vivir consiste en decidir lo que vamos a ser. Nuestra vida consiste en decidir cómo queremos vivir. Esto es lo raro. Somos "¡un ser que consiste, más que en lo que es, en lo que va a ser, por tanto, en lo que aún no es!" Y queriendo vivir como decidimos vivir es como se nos pasa la vida.

 

5

Ahora ya podemos responder a la pregunta inicial. ¿Qué es la realidad? La vida. Mejor dicho, nuestra propia vida. La vida es la REALIDAD RADICAL. La realidad, es decir, nuestra vida, consiste sobre todo en decidir cómo queremos vivir.

  5.1

            Para decidir qué vida queremos vivir podemos utilizar los dados, la ruleta rusa, preguntárselo al vecino, etc. Pero lo que a la mayoría de los seres humanos les parece mejor es decidir de acuerdo con su razón. Por eso Ortega resume su filosofía en una palabra que inventa: RACIOVITALISMO. Mientras que Nietzsche, que también basa su filosofía en el concepto de vida (=vitalismo), acaba en el irracionalismo porque desconfía de la razón, Ortega no. Pero ¡ojo!: no es la razón pura de Kant la que él defiende, sino la razón aplicada a la vida. Raciovitalismo es ver la razón como algo vital y la vida como algo racional.

  5.2

            El raciovitalismo es intrínsecamente histórico, porque la vida siempre es histórica (=es un tiempo que se desarrolla en el tiempo).

 

2. CRÍTICA DEL REALISMO Y DEL IDEALISMO

 

 

            Para clarificar la realidad es necesario hacer una crítica del realismo y del idealismo. Esta crítica se aborda desde el problema de la ciencia; la ciencia que quiere abarcar todo el Universo nada tiene que decir sobre el hombre, sobre lo humano. Esto se debe a que la vida humana no es un objeto y por eso no posee naturaleza. 'El hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia'. Por esto es preciso repensar la vida humana bajo nuevas categorías o conceptos distintos d lo que nos aclaran los fenómeno de la materia.

 

            Contra la razón físico-matemática de investigar lo humano arremeten los espiritualistas o idealistas contraponiendo la naturaleza al espíritu; pero esto es otro error. Así el error del idealismo o espiritualismo es el mismo que el del realismo: tratar a la cosas o a la ideas como entidades, como si tratara de una naturaleza determinada perennemente constituida. El idealismo conserva dentro de sí, inconscientemente, la tendencia realista que consiste en creer que lo real es lo que existe independientemente de mí. La idea de naturaleza es algo relativo al intelecto del hombre y está en función de una única realidad radical que es la vida humana.

 

 

3. EL CONCEPTO DE VIDA COMO REALIDAD RADICAL

 

            ¿Qué nos es dado del Universo de forma tal que escape de todo tipo de duda? Esa realidad radical no es la conciencia, el sujeto, como creía el idealista, sino la vida, 'que incluye además del sujeto, el mundo'. La realidad radical es nuestra vida, la de cada uno en particular. Cualquier tipo de realidad siempre supone de antemano otra realidad que la fundamenta: nuestra vida. Ortega da una teoría de la realidad:

 

            El ser del mundo es perspectiva. El mundo es una pluralidad de perspectivas. La perspectiva se encuentra emparentada a una determinada circunstancia, que es lo que no se limita, nuestra propia peculiaridad dentro del mundo. Es una circunstancia humana e histórica. Somos esencialmente circunstanciales. Junto a la circunstancia y perspectiva aparece otra realidad insalvable: el yo. Elaboro mi vida, mi proyecto humano, en la circunstancia. Mi vida es la realidad radical y me conozco en tanto que advierto que yo soy yo y mi circunstancia.

 

 

4. LAS CATEGORÍAS DE LA VIDA

 

            Son los conceptos que expresan el 'vivir en su exclusiva peculiaridad': a) vivir es encontrarse en el mundo; b) nos encontramos en el mundo estando ocupados en algo; c) y eso es por una finalidad en vista de la cual nuestra vida es de una forma determinada. La vida es imprevista, posibilidad y problema; d) la vida es decidir, es anticipación y proyecto; e) tengo libertad para escoger entre la posibilidades que se me presentan; f) es dentro de la circunstancia donde ha de decidirse el hombre; g) la temporeidad, la vida es futurización. La sustancia d la vida es el tiempo, el cambio. Hay que historizar. Toda noción referente a la vida específicamente humana es función del tiempo histórico.

 


 

5. VIDA E HISTORIA. EL CONCEPTO DE RAZÓN VITAL

 

            El concepto de razón vital, el de razón viviente y el de razón histórica va contra el racionalismo anterior, pero sin caer en el irracionalismo.  Y  se opone al anterior por lo que tiene de 'razón' al margen d la vida; esta razón pura, la y aparte, cae en la irracionalidad. ara evitarlo hay que fundamentar esa razón pura en la totalidad  de la razón vital.

 

            La razón vital funciona desde el sujeto en su totalidad, desde el sujeto en toda su circunstancia y desde su determinada realidad social histórica. La razón vital la encontramos realizada en la vida del hombre. Por ello, 'razón vital' se concretiza en 'razón histórica', porque la vida es temporeidad y comprende la realidad en su devenir. La razón histórica es la búsqueda de lo que posibilita y hace inteligible en la totalidad de su ser histórico. Pero no es que toda la historia venga a ser racional y transparente. La racionalidad d la historia quedará siempre como problema porque es algo que hay que ir buscando continuamente, rehaciendo esquema bajo el signo de la 'prueba y del error'. El ser de la vida quedó definido en su categoría temporal porque es eso, movimiento constante. Por eso es obvio que la razón histórica jamás pueda tener éxito acercándose a la realidad, a la vida, con esquemas preestablecidos.

 

            El hombre se da cuenta de que es un inacabable proyecto, descubre cómo la vida consiste en ir descubriendo nuevo horizontes. La 'óptica' de la razón histórica ha de ser ella misma móvil como la realidad que está tratando de aprehender. Esto sólo se logra viviendo y reviviendo continuamente es realidad, esto es, siendo una razón viviente.

 

            La razón es una función d la vida. La razón vital puede traducirse por vida como razón. El hombre es una realidad que tiene que usar d la razón para vivir. Vivir es trata con el mundo y dar cuenta de él, no de un modo intelectual abstracto, sino de un modo concreto y pleno. De ello se deriva el saber como un saber a qué atenerse: el hombre ha tenido que inventar la razón, porque sin ella se sentiría perdido en el Universo.

 

            El hecho fundamental de que la vida tenga que saber a qué atenerse explica la diferencia entre las ideas y las creencias. Vivir en la creencia -lo mismo que vivir en la duda- constituye un segmento fundamental de nuestra existencia. La doctrina orteguiana del hombre lo tiene constantemente en cuenta.

 

            El método para acercarse a esta vida como realidad biográfica es la narración. Sólo así puede entender el hombre que la propia vida es su fin y que, por consiguiente, no hay que buscar ninguna trascendencia: lo trascendente para cada uno es la propia existencia humana, la cual se descubre como realidad radical, realidad en la que radican todas las demás.

 

 

Luis Fernández-Castañeda, IES Mar de Alborán, Estepona, Málaga   

 

 

 

 

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