Propuesta para un curso de Historia de la Filosofía Antigua.[1]
Por: Jorge Ordóñez-burgos. Noviembre de 2003
“Tanto en Oriente como en Occidente es posible distinguir un camino que,
a lo largo de los siglos ha llevado a la humanidad progresivamente con la
verdad y a encontrarse con ella..... una simple mirada a la historia antigua
muestra con claridad cómo en distintas partes de la tierra, marcadas por
culturas diferentes brotan al mismo tiempo las preguntas de fondo que
caracterizan el recorrido de la existencia humana: ¿quién soy? ¿de donde
vengo y a donde voy? ¿por qué existe el mal? ¿qué hay después de la vida?
Estas preguntas las encontraremos en los escritos sagrados de Israel, pero
Aparecen también en los Veda y en los Avesta, los encontramos en los escritos
de Confucio y Lao-Tze y en la predicación de Tirthankara y de Buda;
asimismo en los poemas de Homero y en las tragedias de Eurípides y
Sófocles, así como en los tratados filosóficos de Platón y Aristóteles.”
Carta Encíclica sobre las relaciones entre Fe y Razón, I
Juan Pablo II
Lo que vulgar y políticamente se conoce como “Occidente” es un lugar curioso, quizá podríamos clasificarlo como grotesco e hilarante. Se tiene por dogma atacar el dogmatismo, se obliga a la gente a ser “libre” y se tiene la mente “abierta” negando todo aquello que se desconoce. En el terreno de la filosofía no se puede estar exento de tales detalles, desgraciadamente, en muchas regiones de Occidente se llevan al extremo principios epistemológicos que harían enrojecer a Darwin y a la reina Victoria. Dentro de la filosofía académica existen mucho vicios, mas uno que impera consiste en reducir la enseñanza y reflexión de la filosofía al mero campo de la historia de las ideas. Si al menos esta actividad se llevara a cabo de manera correcta podríamos pensar que algo se aporta mediante este esquema, pero, en la realidad vemos que no es así; la historia de la filosofía se convierte, en algunos centros universitarios de enseñanza, en mera caricatura.
Mi intención no es generalizar, el Occidente es muy amplio, comprende naciones, países y satélites en América Latina; mi verdadero propósito consiste en plantear, de forma sucinta, una serie de puntos para la conformación de un verdadero curso de Historia de la Filosofía Antigua, buscando llegar a la esencia del pensamiento de esta época. Antes que todo, creo prudente hacer explícitos los siguientes prolegómenos:
I.- No existe una Historia de la Filosofía imparcial, cualquier forma de cosntruirla estará tamizada por un discurso ideológico, incluyo corrientes filosóficas dentro de este término, dado que se tornarían como principios incuestionables dentro de la actividad historiográfica. El problema se presenta cuando se desconoce por completo el esquema conceptual al que se dice pertenecer.
II.- Hacer Historia de la Filosofía significa emprender una búsqueda de elementos que configuran el espíritu del hombre de un determinado período, ello significa que dentro de la disciplina que nos ocupa deben incluirse múltiples manifestaciones culturales como parte del filosofar: Leonardo, Esopo, Goethe, Wolfram von Eschenbach, Lope de Vega, Tucídides, Sir William Harvey, Luther, Alfonso Reyes, entre muchos otros, encajan perfectamente dentro del recuento histórico. No esperemos que todo el filosofar se encuentre redactado en los mismos términos que los cuadernos multicolores.
III.- Dentro del terreno que nos compete, la filosofía no comienza en Grecia, resulta un tanto gracioso el hecho de que algunos sostienen que Thales y sus colegas milecios son los fundadores de la filosofía, es de extrañar también que entre estas personas hay un total desconocimiento de papiros e inscripciones de la Antigüedad que poseen un contenido crítico más profundo que el de ciertos pensadores helenos. ¿En qué fuentes se sostiene nuestro conocimiento de Thales dentro los milecios? En una mención muy pequeña que hace Aristófanes de su prestigio en Las Nubes, en pasajes de textos aristotélicos; suponiendo que tales tratados hayan llegado hasta nuestros días sin alteraciones de ninguna especie; debemos considerar que las observaciones ahí plasmadas son producto de lecturas realizadas trescientos años después de haber sido redactados los escritos de la llamada popularmente “escuela física”. Otros testimonios son aquellos que datan de la Antigüedad Tardía y de algunos filólogos bizantinos. ¿Es esta una base sólida para afirmar categóricamente cuál es el origen de la filosofía? En verdad no lo creo. Por otra parte, me resulta un tanto paradójico incluir dentro del catálogo de filósofos antiguos a Heráclito, Parménides, los pitagóricos y Empédocles, quienes dan muestra de una sabiduría profunda, pero se excluyen a Píndaro, El Libro de los Muertos, los Himnos a Amón Ra, los Himnos Veda, los textos religiosos babilónicos, los textos órficos, los principios ético militares de los chinos y un larguísimo etcétera. ¿Quizá los pitagóricos y Empédocles no eran dogmáticos? O ¿el sólo hecho de ser griegos anula tal detalle? El problema no se encuentra en los pre-socráticos, sino en quienes hacen Historia de la Filosofía y que conciben la Realidad como un lote de ideas que pueden catalogarse dentro de dos únicos grupos: lo negro y lo blanco.
Antes, pues, de hablar acerca de la sabiduría pre-helena, invitaría a los detractores de la filosofía anterior a Thales a mencionar el nombre y temática concretos de al menos diez escritos de la época aludida; igualmente los exorto a exponer el contenido de dichas obras. “Sabiduría religiosa”, “pensamiento mítico” o “pensamiento primitivo” son términos que deben usarse con cuidado, dado que podrían tocar al mismísimo Sócrates, en ocasiones se señalan inconsistencias dentro de la historiografía del pensamiento oriental, mientras que se padece de miopía extrema a la hora de analizar los cimientos empleados dentro de la historiografía del Occidente.
Para culminar con este punto quiero señalar que hasta los mismos griegos, quienes enmarcaban su pensamiento en el “nacionalismo” y la exclusión, consideraban filósofos a los egipcios y babilonios, no veo el motivo por el cual nosotros debamos hacer lo contrario o es que ¿sabemos más de filosofía antigua que los mismos antiguos ?
IV.- La Historia de la Filosofía no debe estar sólo sustentada en una base libresca, es decir, dede rastrearse hasta donde sea posible, dentro de la tradición de la sabiduría oral, que en muchas ocasiones posee un impacto existencial mayor a la reflexión que se produce dentro de esferas de cristal.
V.- Para estudiar e impartir la cátedra de Historia de la Filosofía Antigua es menester relegar lo más posible las obras “monumentales” de historia del pensamiento y optar por trabajos más particulares, es decir,| monografías sobre el pensamiento de la India, sobre la filosofía oriental en conjunto, sobre la tragedia griega, Confucio o acerca de la Casa de la Vida egipcia, por ejemplo. No obstante, tales escritos pasan a formar parte de la bibliografía de apoyo, al igual que textos sobre historia de las religiones, del arte, de la ciencia, libros de historia y geografía, al igual que gramáticas y diccionarios de lenguas antiguas. El corpus fundamental de la clase deberá estar compuesto por fuentes directas, es preferible llegar a una interpretación incorrecta de la sabiduría babilónica que repetir con fe religiosa líneas enteras de obras de segunda o tercera mano.
VI.- Junto con el curso de Historia de la Filosofía han de llevarse materias paralelas ya sean asignaturas de arqueología, historia de la literatura, de la religión o de la ciencia. No obstante es imprescindible asistir a clases de lenguas, lo ideal sería llevar cursos preparatorios para la cátedra histórica que se estudiará, pero es bien sabido que en nuestra ciudad resultaría imposible encontrar especialistas en lenguas muertas. También es cierto que carecemos de profesionales en las disciplinas colaterales, lo que si es posible conseguir es literatura que los supla en cierta medida. En lo referente al catedrático, es indispensable que conozca bien por lo menos el griego clásico, es decir, que tenga el conocimiento necesario para poder leer fuentes en idioma original; asimismo se deben poseer los rudimentos mínimos de por lo menos una lengua oriental antigua: sumerio, fenicio, hierático, avesta, chino, sánscrito o egipcio jeroglífico.
VII.- Es de tenerse en cuenta que la asignatura que ocupa nuestra atención es una de las fundamentales dentro de la formación académica de los estudiantes de la licenciatura en filosofía, dado que de ella se derivará el conocimiento del helenismo y la Edad Media.
Partiendo de lo anterior me daré a la tarea de exponer mi porpuesta para el curso ya mencionado; para hacer más ágil mi exposición hablaré de temas a tratar más que de objetivos específicos divididos por unidades. El primer problema con el que nos enfrentaremos será el delimitar nuestro curso, dado que es muy extenso el contenido a tratar. Sugiero comenzar con Egipto, pasando por Babilonia, China, India, los hebreos, hasta llegar a los sabios presocráticos tocando a los siguientes personajes: Arquíloco, “Museo”, “Orfeo”, “Alcmán”, “Homero”, Píndaro, Hesíodo, Ferécides, Epiménides, estudiando algo acerca de Solón, Thales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito, Parménides, Empédocles, Alcmeón, Anaxágoras, Jenofonte, Esquilo, los pitagóricos, hasta llegar a la medicina hipocrática, la cual es contemporánea de Sócrates y Platón, pero se incluye dentro del curso porque debidamente tratada hará que se comprendan las diversas etapas que el pensamiento griego experimentó.
Obras de consulta general
Deben tenerse a la mano algunos libros de contenido global que traten el tema de la sabiduría antigua, ello con el fin de elaborar un esquema panorámico que lleve a una comprensión poco profunda de temas, autores y mecanismos para abordar los distintos interrogantes a tratar. Sugerimos Atenea negra[2] de Martin Bernal, Siglos de oscuridad, desafío a la cronología tradicional del mundo antiguo[3] de Peter James, Diccionario de literartura clásica[4] de Howatson, Paideia[5] de Werner Jaeger, La sabiduría griega[6] de Giorgio Colli, Los filósofos presocráticos[7] de Kirk y Raven; estas dos obras son muy importantes porque poseen una gran cantidad de fragmentos escritos en griego así como extensos comentarios filológicos. Las grandes culturas de la humanidad[8] de Ralf Turner, Historia de la filosofía 2, la filosofía oriental antigua[9] de Jesús Mosterín, en este libro se hace un estudio sobre la sabiduría china e hindú. El pensamiento prefilosófico y oriental[10] de Brice Parain, El pensamiento prefilosófico I y II[11], Frankfort y Jacobsen (tomo I) e Irwin (tomo II); el primer volumen recoge el pensamiento de Egipto y Mesopotamia, mientras que el segundo está dedicado a los hebreos. Vidas[12] de Plutarco, Los hebreos[13] de Rattey, Historia, libros I-IX[14] de Herdóto, Historia Universal, Tomos I y II[15] de Carl Grimberg, Los filósofos presocráticos, I-III[16], de Conrado Eggers Lan, Los presocráticos[17] de Guthrie, La cultura egipcia[18] de John Wilson, Filosofía del Oriente[19] de Wing-Tsit, Conger, Takakusu, Suzuki y Sakamaki; y Egipto, signos y símbolos de lo sagrado[20] de Elisa Castel Ronda. Para finalizar con este breve aparatado, es de mencionarse Geografía, libros I al IV[21] de Estrabón, obra que nos servirá para situarnos físicamente dentro del mundo antiguo, porque está enriquecida con mapas y doctas explicaciones, y además, para encontrar ciertos rastros de la cartografía de la Hélade, fundada, según ciertos testimonios , por Anaxímenes.
En este apartado pueden mecionarse algunos libros de relevancia, a saber: Iniciación al griego, I-III[22] de Lourdes Rojas Álvarez, Vocabulario constructivo y fundamental de la lengua griega[23] de Steinthal y Meyer, los cinco tomos del Diccionario griego-español[24] del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, obra que se distingue por las múltiples referencias y ejemplos que los compiladores hacen. Lecturas áticas I y II, más un libro de ejercicios, escritos todos por Pedro Tapia; obras que dan los cimientos para la traducción de textos griegos de varios períodos históricos, estos libros no se enfocan en la temática de todas las gramáticas helenas, sino que intentan ir más allá e introducir al lector en el complejo mundo de la interpretación textual. Gramática Fenicia[25] de Jesús-Luis Cunchillos, además del contenido lingüístico del libro, es de resaltarse la parte histórica expuesta por el autor. Gramática egipcia[26] de Francisco Martín Valentín y Diccionario de jeroglíficos egipcios[27] de Ángel Sánchez. Si se quieren encontrar gramáticas sánscritas, chinas, sumerias avestas , hieráticas o demóticas, recomiendo al interesado dirigirse a la librería Don Libro de Madrid[28] o a la página del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, www.csic.es/publica. A pesar de que internet no es una fuente de información muy confiable, recomiendo la página que contiene alfabetos de una multitud de lenguas, así como una breve nota histórica y lingüística que define las particularidades de cada una; debe tenerse en cuenta que dicho sitio brindará solamente un conocimiento somero y no muy profundo: http//:proel.org.
Este es uno de los puntos capitales de la cátedra y deberá dejar muy claro a los estudiantes la importancia que tenía en la Antigüedad el problema acerca del Mundo ¿qué naturaleza tiene el medio en el que vivo? ¿dónde, cuándo y cómo se originó tal medio? ¿qué tipo de procesos se llevan a cabo dentro del universo? ¿ los elementos que me rodean poseen un orden y secuencia? Es indispensable que en este curso se desarrolle un análisis profundo de las diferentes cosmologías-cosmogonías egipcias, las que pueden “reducirse” a tres: la de Menfis, la de Hermópolis y la de Heracleópolis. Son de estudiarse las concepciones del universo sustentadas por los sumerios, los caldeos, fenicios, chinos, hindúes, hebreos y la multitud de versiones existentes en la Hélade: Hesíodo, Alcmán, Epiménides, Ferécides, “Museo”, las diferentes vertientes del orfismo, Thales, Anaximandro, Anaxímenes y los pitagóricos. Para complementar las lecturas antes mencionadas podemos recomendar las siguientes fuentes: Diccionario de mitología egipcia[29] de la dra. Elisa Castel Ronda, Cosmología y alquimia babilónicas[30] de Mircea Eliade, Los mitos hebreos[31] de Robert Graves y Patai, El libro egipcio de los muertos[32] y el Génesis.. Dentro de Las Aves de Aristófanes encontraremos una importante alusión a lo que puede ser una cosmogonía antigua vinculada posiblemente con teologías egipcias y órficas. Otras fuentes de especial interés son Oráculos caldeos y los Fragmentos de Pselo[33] , ambos escritos datan de la Antigüedad Tardía y de principios de la Edad Media, en ellos están contenidos importantes elementos de teologías y sabidurías tanto de la Hélade como del cercano Oriente. Otra fuente de relevancia es la Física[34] de Aristóteles en donde encontraremos rastros importantes de las concepciones antiguas del universo. También es de mencionarse Textos para la historia antigua de Egipto [35] de José Miguel Serrano Delgado en donde encontraremos escritos que nos acercarán a varias áreas de la vida de los egipcios, entre ellas está la visión que tenían sobre la estructura del Mundo; otro punto de interés que posee la obra son los comentarios y especificaciones que hace el compilador-traductor sobre determinados tópicos. De lectura obligada resulta la obra La aurora del pensamiento griego, las cosmogonías prefilosóficas de Hesíodo, Alcmán, Ferécides, Epiménides, Museo y la antigua teogonía órfica[36] ,que se distingue tanto por la erudición de su autora, Roxana Martínez Nieto, como por incluir fragmentos griegos acompañados de comentarios filológicos muy doctos. Obvio resulta, para el desarrollo del presente curso, analizar detenidamente la Teogonía[37] de Hesíodo.
Problemas relacionados con el bien y el hombre.
Muchas son las fuentes de consulta para el presente tema, lo que debe tenerse en cuenta es que no encontraremos en la Antigüedad una obra intitulada El tratado del hombre, por ello deberemos rastrear dentro de diversas fuentes: escritos, mitos, inscripciones, tradiciones orales y ritos religiosos; muchas veces exploraremos terrenos que nos aportarán elementos para varios tópicos del saber arcaico: política, derecho, ciencias y medicina. He aquí la riqueza de los estudios bien orientados, intentar aplicar un método analítico y ultra especializado dentro de la Historia de la Filosofía resultaría una burla para las culturas antiguas.
Para el desarrollo de este punto sugiero las siguientes fuentes: Código de Hammurabi[38], en donde podremos encontrar varios componentes que integraban la concepción babilonia del hombre y del bien. Otro texto de especial interés es Historia Universal de la Medicina (tomo I)[39], en donde se exponen las directrices de las medicinas de Egipto, China, Babilonia y la India, en el volumen dos de la misma obra encontraremos un docto estudio sobre la medicina griega. La curación por la palabra en la Antigüedad Clásica[40], es otra obra de relevancia para quienes se interesan en la ética y antropología griegas. De igual manera Enfermedad y Pecado[41], ensayo filosófico sobre la relación entre la culpa moral y la enfermedad a lo largo de la historia del hombre, resultará valioso para nuestra asignatura. Las tres obras son producto de la magistral pluma de Pedro Laín Entralgo. Himnos Homéricos[42] es una colección de poemas que podrán emplearse para varios propósitos, como textos en donde se plasman algunos rudimentos de cosmogonías-cosmologías de la Antigüedad, para definir las bases de ciertas religiones griegas y orientales, y , entre muchos otros, para reconstruir la definición del hombre y del bien que operaba en determinada época histórica. Después de dar lectura a varias de las obras sugeridas, la ética griega pasará a convertirse en algo muy lejano a una simple receta de cocina que se nos hizo memorizar en la preparatoria.
Otro trabajo de especial trascendencia es La medicina del Antiguo Egipto[43], cuyo autor es John F. Nunn, y que quizá sea el mejor estudio que existe en castellano acerca del arte de la sanación en el país de la Tierra Negra; su riqueza radica en poseer información tanto histórica como técnica vinculada con las ciencias biológicas.
En lo que se refiere a las fuentes directas mencionaré Himnos babilónicos[44] , Analectas[45] de Confucio, edición enriquecida con excelentes notas filológicas del cinólogo Simon Leys. Son de mencionarse el artículo “La psicología pitagórica”[46] del Maestro Manuel Maceiras Fafían, Introducción a la antropología política de la Antigüedad clásica[47] de Meier, y como complemento para establecer ciertos elementos comparativos del contexto histórico-filosófico de período antiguo dentro del Mediterráneo europeo, puede consultarse Los etruscos[48] de Allain Hus.
Estética
Para el desarrollo de este punto sugiero la interconexión de este área con estudios filológicos y lingüísticos, dado que las especulaciones que actualmente se desarrollan sobre la prosodia de la Antigüedad obedecen, entre otros cánones a patrones estéticos de eufonía y harmonía. Por su parte, las grafías y trazos de tales idiomas son el resultado de la objetivización de los ideales de belleza de varios pueblos. Es de consulta obligada Los mitos griegos[49] de Robert Graves, texto que cumplirá con muchas funciones, entre otras se encontrará la de darnos una idea acerca de ciertas concepciones griegas sobre lo bello y el arte. La musicología griega[50] escrito por Carmen Chuaqui, será una obra en la que encontraremos además de erudición, amenidad para exponer los principios fundamentales del arte musical de la Hélade. Después de su lectura estaremos en condiciones de proyectar determinados ideales no sólo al terreno del arte, sino que lo trascenderemos para llevarlos hasta la mismísima metafísica. Complemento de esta obra es un grupo de discos en donde se hace una reconstrucción de las composiciones musicales de la Antigüedad griega. Musiques de l´ Antiquité Greque[51], interpretado por el grupo Kérilos y dirigido por Annie Bélis. Otra versión de las mismas piezas la encontramos en Musique de la Grece antique[52] , bajo la dirección de Gregorio Paniagua. De especial relevancia será la colección intitulada Music of the greek Antiquity[53], compuesta por cuatro capítulos: I.-“Musik of greek antiquity”, dirigido por Petros Tabouris, II.- “Lyra”, y III.- “Ancient kythara”, ambos del mismo músico también; y , IV.- “Syrix” interpretado por Panos Stefos.
Una de las muchas ediciones de Píndaro que existe es la preparada por Ignacio Montes de Oca[54], la que se distingue por la buena traducción de la lengua griega. También es de mencionarse, de la misma dra. Chuaqui , Ensayos sobre el teatro griego[55], en donde se estudian varias artes en conjunto dentro del contexto de la Grecia antigua. De utilidad puede resultar la obra Eurípides y su tiempo[56], pequeño ensayo histórico-estético que tiene como eje central la vida y pensamiento de Eurípides, pero que , involucra una cantidad importante de sabios contemporáneos y antecesores del poeta, su autor es Gilbert Murray. La brillante introducción a Los Acarnienses[57] de Aristófanes, redactada por Esperanza Rodríguez Monecillo, nos llevará por los caminos de la religiosidad, la sabiduría, el teatro y la política de la Hélade. El extenso texto viene acompañado de bibliografía interesante que remite al lector a profundizar en algún tópico en que quiera detener su atención. Por supuesto Tragedias[58] de Esquilo. Para cerrar el apartado, debo mencionar una obra que proporciona , además de conocimiento, un gran placer intelectual cuando de lee Sobre el estudio de la poesía griega[59], emanado de la pluma magistral de Friedrich Schlegel.
Religión y definición de lo sagrado.
Hay bastante que señalar en este respecto, dado que el estudio de la religiosidad en la Antigüedad ha sido muy desarrollado en los últimos cien años. Por mencionar tan sólo algunos autores citaré: Psiqué[60] de Erwin Rhode y La teología de los primeros filósofos griegos[61] de Werner Jaeger, obras clásicas de lectura obligada que nos describen las variaciones que existieron dentro de la religiosidad y espiritualidad griegas de la Antigüedad. Tratado de historia de las religiones[62], India[63], Historia de las creencias y las ideas religiosas[64] y Pantáñjali y el yoga[65], todos ellos de Mircea Eliade.
La obra Los sacerdotes del antiguo Egipto[66] escrita por Elisa Castel Ronda será de especial utilidad para comprender tanto las prácticas religiosas como los conceptos operativos que articulaban algunas teologías egipcias. El toro de Minos[67], de Leonard Cottrell nos ayudará a explorar ciertos elementos de la religiosidad arcaica que fueron asimilados por una parte importante de la Hélade. El camino de Eleusis[68], grupo de ensayos que versan sobre diversos aspectos de la religión mistérica de Deméter, la temática va desde la bilogía-botánica, hasta llegar a la filosofía de la mitología y de la religión. Sus autores son: Gordon Wasson, Albert Hofmann y Carl Ruck. Acerca de otra religión mistérica, el orfismo, podemos consultar las siguientes obras: el clásico Orfeo y la religión griega[69], de Guthrie, Argonáuticas órficas-Himnos órficos[70] y Lapidario órfico[71], ambos producto del espíritu de la Antigüedad Tardía, pero que conservan rastros de tradiciones muy remotas de la Hélade y el Oriente. No puede dejar de leerse a uno de los maestros a nivel mundial en materia mitológica heleno-oriental, me refiero a Alberto Bernabé, sugiero tan sólo una pequeña muestra de su voluminosa y erudita obra: “La poesía órfica, un capítulo reencontrado de la literatura griega”[72], “Orfismo y Pitagorismo”[73], “Una forma embrionaria de reflexión sobre el lenguaje: la etimología de los nombres divinos en los órficos”[74]. Por último, sobre el mismo tema mencionaré La poesía órfica y la sabiduría antigua[75], del autor de esta ponencia.
Otros escritos provenientes de la Antigüedad Tardía son Sobre los misterios egipcios[76] de Jámblico y los Textos Herméticos[77]. Para no prolongar demasiado el presente apartado, sólo mencionaré un libro más Pitágoras[78] de Peter Gorman.
Ciencia
Es indispensable, para el desarrollo del presente punto, dejar de lado una serie de prejuicios emanados del más deprimente positivismo decimonónico, no se pretenda establecer comparaciones entre el mundo antiguo y el actual, no se busquen concepciones actuales en aquellos distantes siglos. Pretendemos comprender la Antigüedad más que alardear de nuestra tecnología. Las fuentes sugeridas son: La ciencia antigua y la civilización moderna[79] de Montgomery, La juventud de la ciencia griega[80] y La madurez del pensamiento científico en Grecia[81] escritos por Abel Rey. Astronomía y matemáticas en el Antiguo Egipto[82] de Ángel Sánchez, Tratados hipocráticos (ocho tomos)[83]; conjunto de escritos que nos servirá para introducirnos en el conocimiento de múltiples aspectos de la Antigüedad, no sólo el científico. La edición resulta de especial valía por dos motivos: por la recopilación de los tratados médicos, y por los doctos comentarios filológicos, históricos y filosóficos de los traductores. De especial interés nos resultará Geógrafos del Mundo Antiguo[84] de Don Alfonso Reyes. Otro tratado que servirá para acercarnos un poco a las ciencias biológicas del mundo arcaico es Historia de los animales[85] de Aristóteles, edición enriquecida con los comentarios de José Vara Donado.
Conclusiones
Después de esta sucinta exposición quiero hacer las siguientes precisiones:
a) El impulso real tanto de la filosofía académica como de la “no formal”, por denominarla de alguna manera, se encuentra en la curiosidad del espíritu humano y no en el recuento de sabios y corrientes con la elegante terminación “ismo”. No obstante, el cultivo de la Historia de la Filosofía es muy importante para una buena formación académica, no olvidando que el talento filosófico es imposible de suplir con la erudición.
b) El proyecto propuesto quizá resulte un tanto ambicioso para nuestra ciudad, pero no hay que olvidar que la manera en que se estudia la filosofía en universidades que llevan la vanguardia se distingue por el alto nivel de exigencia tanto para profesores como para estudiantes. Los estudios académicos de filosofía no son en modo alguno un pasatiempo, la diversión puede encontrarse en sitios muy diversos. Es posible que la mala imagen que posee socialmente la carrera de filosofía se deba a egresados sin una buena formación o a personajes con poses intelectualoides.
g) He mencionado exclusivamente fuentes bibliográficas en castellano, con ello quiero probar que sí existen textos de consulta para desarrollar un curso de esta naturaleza. El estudio de la filosofía oriental no es un derroche de erudición sino una obligación académica. Por otro lado, es indispensable que el estudiante, pero sobretodo el profesor, maneen escritos en francés o, preferiblemente en alemán, dado que los estudios más exhaustivos se encuentran en esta lengua. Del idioma de Coleridge mejor ni hablar, se sobre entiende que se tienen los conocimientos suficientes para leerla. La bibliografía que puede encontrarse en lenguas extranjeras es aproximadamente diez veces más extensa a la que existe en nuestro idioma. Jamás se llega a saber demasiado dentro de la Historia de la Filosofía.
d) Las exigencias y características para el desarrollo del curso de Historia de la Filosofía Antigua es aplicable a todas las demás cátedras de la misma asignatura que estudian otros períodos históricos del pensamiento humano.
[1] Conferencia impartida en octubre de 2003 en la escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Chihuahua.
[2] Crítica, 1993. Originalmente la obra completa consta de tres tomos, escritos en lengua inglesa, por desgracia sólo se ha traducido el primero al castellano.
[3] Crítica, 1993.
[4] Alianza, 1991.
[5] FCE, 1988.
[6] Trotta, 1995.
[7] Gredos, 1987.
[8] FCE, 1992, la obra está editada en dos tomos.
[9] Alianza, 1983.
[10] Siglo XXI, 1971.
[11] FCE, 1958.
[12] UNAM, 1924
[13] FCE, 2000.
[14] Gredos, 2000.
[15] Daimon, 1984.
[16] Gredos, 1990.
[17] Gredos, 1988.
[18] FCE, 1987.
[19] FCE, 1965.
[20] Alderabán, 1999.
[21] Gredos, 1991-1992.
[22] UNAM, 1998.
[23] UNAM, 1993.
[24] CSIC, 1980-1997.
[25] CSIC, 2000.
[26] Alderabán, 1997.
[27] Alderabán, 1999.
[28] Establecimiento especializado en textos para el aprendizaje de muchas lenguas. Su dirección es Andrés Mellado 29, 28015, tel. 91 544 70 70. Madrid.
[29] Alderabán, 1997.
[30] Paidós, 1993.
[31] Alianza, 2001.
[32] Desclee, 2000, existe una buena edición de la misma obra hecha por Tecnós (1997) y comentada por el dr. Federico Lara Peinado.
[33] Ambos escritos son recogidos en una misma edición hecha por Gredos en 1987.Son de destacarse los comentarios e introducción que hace Francisco García Bazán. –Mijail Pselos es un filólogo y filósofo bizantino que se interesó especialmente en el gnosticismo y en la filosofía hermética.
[34] UNAM, 2001.
[35] Cátedra, 1993.
[36] Trotta, 2000.
[37] Sugerimos la edición de la dra. Ana Paola Vianello, publicada por la UNAM en 1987, desgraciadamente esta versión está agotada. Puede suplirse tal carencia con la edición de Gredos publicada en 2000.
[38] Cárdenas, México, 1989. Obra que no se fácil de adquirir, no obstante, puede conseguirse un ejemplar en la Biblioteca del Plantel 8 del Colegio de Bachilleres, No. de registro 340.530 CAR 210.
[39] Salvat, 1972.
[40] Ánthropos, 1987.
[41] Toray, Barcelona, 1961.
[42] Gredos, 1978.
[43] FCE, 2002.
[44] Tecnós, 1993.
[45] EDAF, 1998. Existe otra edición en donde se recoge mucho de la sabiduría confuciana, Los cuatro libros clásicos, traducida por Oriol Fino, Ediciones B, 1996.
[46] UCM, 1984.
[47] FCE, 1985.
[48] FCE, 1996.
[49] Alianza, 1987.
[50] UNAM, 2000.
[51] K 617, Francia, 1996.
[52] Harmonia-Mundi, Alemania, 2000.
[53] FM Records, Atenas, 2002. Se puede encontrar un ejemplar de dicha colección en la Biblioteca del Colegio de Bachilleres Plantel 8.
[54] SEP, 1984.
[55] UNAM, 2001.
[56] FCE, 1966
[57] CSIC, 1985.
[58] UNAM, 2000.
[59] Akal, 1996.
[60] FCE, 1948.
[61] FCE, 1992.
[62] Era, 1972.
[63] Paidós, 1998
[64] Cristiandad, 1978.
[65] Paidós, 1995
[66] Alderabán, 1998.
[67] FCE, 1970.
[68] FCE, 1994
[69] EUDEBA, 1970.
[70] Gredos, 1987. La edición incluyen una de las tantas versiones de la biografía de Pitágoras, el autor es Porfirio.
[71] Gredos, 1990.
[72] Tempus, 0, 1992.
[73] Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, Trotta, 1993.
[74] Revista Española de Lingüística, 1992.
[75] CONACULTA-ICHICULT, 2002.
[76] Gredos, 1997.
[77] Gredos, 1999.
[78] Crítica, 1988.
[79] FCE, 1971.
[80] UTHEA, 1962.
[81] UTHEA, 1961.
[82] Alderabán, 2000.
[83] Gredos, 1987-2002.
[84] Recogido en el Tomo XVIII de Alfonso Reyes, el volumen contiene además otros escritos sobre griegos: Estudios Helénicos, El triángulo egeo, La jornada aquea y Algo más sobre los historiadores alejandrinos. FCE, 1966.
[85] Akal, 1990.