
IMAGINARIO FILOSÓFICO: Un muestrario de las metáforas e imágenes de los filósofos
- Marx y el capital como un vampiro (en El capital).
- Nietzsche y el bailarín como imagen de la afirmación de la vida ( en Así habló Zaratustra)
- El ángel de la historia, según Walter Benjamin (En Sobre el Concepto de Historia).
- Platón y los perros como filósofos (en República).
- William James, de peces en el agua y conocimiento ( en Pragmatismo)
- Descartes y la reforma de los edificios del saber antiguo(en el Discurso del método).
- Nietzsche y las monedas desgastadas de la verdad (en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)
- Plotino: La danza del orden del mundo y la tortuga pisoteada( en Las Enéadas).
- Kant y el océano ignoto(en la Crítica de la Razón Pura).
- Kant y la joya de la buena voluntad.
- Walter Benjamin y los cuadros que cuelgan del palacio de la filosofía.
- Marx y el capital como un vampiro (en El capital).

Así se expresa Marx en el capítulo ocho (“La jornada laboral”) de El capital
(Tomo I, pp. 279-280):
«El capital es trabajo muerto que no sabe alimentarse, como los vampiros, más
que chupando trabajo vivo, y que vive más cuanto más trabajo chupa.” Karl Marx.
El capital. Edición y traducción de Pedro Scaron (México: Siglo XXI, 1975), pp.
279-280.
Karl Marx utilizó la metáfora del vampiro en El capital para mostrar cómo el modo de producción capitalista obtiene la plusvalía de los trabajadores. Así, el capital es "trabajo muerto" que se alimenta del "trabajo vivo" del proletariado. Con esta imagen Marx subraya el carácter explotador del capitalismo.
- Nietzsche y el bailarín como imagen de la afirmación de la vida (en Así habló Zaratustra)
"Si mi virtud es la de un bailarín, y a menudo he saltado con ambos pies
hacia un éxtasis de oro y esmeralda:

Si mi maldad es una maldad riente, que habita entre colinas de rosas y setos de lirios:
- dentro de la risa, en efecto, se congrega todo lo malvado, pero santificado y absuelto por su propia bienaventuranza:
- Y si mi Alfa y Omega es que todo lo pesado se vuelva ligero, todo cuerpo, bailarín, y todo espíritu, pájaro: ¡y en verdad, esto es mi Alfa y mi Omega!"
Friedrich Nietzsche, "Los siete sellos", en Así habló Zaratustra, tercera parte (Madrid: Alianza Editorial, 1983
Nietzsche presenta al bailarín como figura de superación de la moral tradicional. El bailarín representa una ética afirmativa, ligera, creadora, más allá del resentimiento y la culpa. Hay creación de valores propios, alegría vital, y capacidad de moverse con soltura sobre el caos. Es la danza del espíritu libre.
- El ángel de la historia, según Walter Benjamin (En Sobre el concepto de historia)
"Mis alas están listas para el vuelo
de buen grado regresaría
pues de seguir siendo también tiempo vivo
poca dicha tendría."
Gerhard Scholem, Saludo del Angelus
"Hay un cuadro de Klee que se llama
Angelus Novus. En él se representa un ángel que parece como si estuviera a punto
de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Sus ojos se abren de par en par, su
boca permanece abierta, y sus alas extendidas. El ángel de la historia debe de
tener ese aspecto. Ha dirigido su rostro al pasado. Allí donde aparece ante
nosotros una cadena de acontecimientos, allí ve él una única catástrofe que
amontona sin cesar ruina sobre ruina y se la arroja a los pies. Bien que le
gustaría demorarse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero
sopla una tormenta desde el Paraíso que se ha enredado en sus alas, y es tan
fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Esta tormenta le empuja imparable
hacia el futuro, al que él le vuelve la espalda, mientras que el montón de
ruinas delante suya crece hasta el cielo. Eso que nosotros llamamos progreso es
esta tormenta."
Walter Benjamin: Über den Begriff der Geschichte, en Gesammelte
Schriften,
I (Frankfurt/M: Suhrkamp: 1991) 697. Trad.Luis Fernández-Castañeda.
- Platón y los perros como filósofos (en República)
LOS PERROS SON FILÓSOFOS
"También esto lo percibirás en los perros: algo digno de admiración en un animal. Que, al ver un desconocido, aun cuando no haya sufrido antes nada malo de parte de éste, se
enfurece con él; en cambio, al ver a un conocido, aunque éste jamás le haya hecho bien alguno, lo recibe con alegría. ¿No te has maravillado nunca de eso? Ese es un rasgo exquisito de la naturaleza del perro, el de ser verdaderamente amante del conocimiento, o sea, filósofo. Pues no distingue un aspecto amigo de otro enemigo por ningún otro medio que por haber conocido el primero y desconocido el segundo. Y bien ¿cómo no habría de ser amante de aprender quien delimita mediante el conocimiento y el desconocimiento lo propio de lo ajeno? ¿Y acaso no es lo mismo el ser amante de aprender y el ser filósofo?".
Platón República II, 376a-b.
-William James, de peces en el agua y conocimiento ( en Pragmatismo)
William James, fundador del pragmatismo
nos presenta una imagen en el que diferentes fluidos representan distintos
planos cognoscitivos: el símil del aire para las ideas abstractas y del agua
para el mundo sensible. Los hombres: ¡son los peces!
"Pues bien: hagamos que el agua represente el mundo de los hechos sensibles, y que el aire que está sobre él represente el mundo de las ideas abstractas. Por supuesto, ambos mundos son reales, pero sólo interactúan en sus límites, y el locus de todo cuanto vive y nos ocurre, hasta donde abarque el total de la experiencia, es el agua. Somos como peces que nadan en el mar de los sentidos, limitados desde arriba por un elemento superior, pero incapaces de respirarlo puro o de penetrar en él. Sin embargo, obtenemos de él nuestro oxígeno, estamos en contacto incesante con él, ahora aquí y luego allá; y cada vez que entramos en contacto con él, somos devueltos al agua con nueva determinación y más energía en nuestro rumbo vital. Las ideas abstractas de las que está compuesto el aire son indispensables para la vida, pero resultan irrespirables por sí mismas y sólo son activas en su función de redirección. Todos los símiles son defectuosos, pero éste me atrae especialmente. Nos muestra cómo algo, que en sí mismo no es suficiente para la vida, puede, no obstante, ser un determinante efectivo de la vida en otra parte".
William James, Pragmatismo (Madrid: Alianza Editorial, 2000). Trad Ramón del Castillo.
- Descartes y la reforma de los edificios del saber antiguo (en el Discurso del método)
En varios párrafos del
Discurso del método,
Descartes emplea la imagen arquitectónica del saber, el saber como una ciudad o
como un conjunto de edificios.Hemos elegido un breve fragmento en el que el filósofo
francés se plantea reformar los
edificios obsoletos, rediseñar la ciudad. Está
deseoso de concebir una nueva manera de hacer ciencia y un nuevo modo de representar el
mundo, y para ello deberá modificar el saber antiguo y alumbrar nuevas ideas.
"Al derribar un edificio, siempre se aprovecha algo para el que se ha de edificar después; al destruir en mi espíritu las creencias que carecían de fundamento, hacía diversas observaciones y adquiría datos que después me han servido para establecer proposiciones ciertas".
René Descartes, Discurso del método. Meditaciones Metafísicas. Reglas para la dirección del espíritu. Principios de la Filosofía (México: Porrúa, 1984) 20.
- Nietzsche y las monedas desgastadas de la verdad (en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)
Nietzsche considera vana la búsqueda de la verdad, pues lo
que se esconde tras toda "verdad" es el olvido de su origen. Ese origen está en
una ilusión del lenguaje, en la elaboración de metáforas para expresarnos. Así,
con la preocupación por la verdad, se ha perdido la fuerza de esas ilusiones, de esas
metáforas, como se pierde, con el desgaste, la belleza de una moneda que tiene un hermoso
troquel y se convierte en un mero pedazo de metal.
"¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal".
Friedrich Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (Madrid: Tecnos, 1998) 25.
Trad. Luis Manuel Valdés.
- Plotino: La danza del orden del mundo y la tortuga pisoteada( en Las Enéadas).
En esta enigmática y desoladora imagen de PLOTINO se transparenta el antiguo espíritu mítico que concibe una ley del mundo a la que el individuo ha de adaptarse o morir pisoteado, pero también inquieta la idea de que esa ley no es quizá sino una danza, un juego:
"Es que tampoco hay paridad entre el organismo del universo y el de cada animal individual: allá el organismo como que se difunde mandando detenerse, mientras que acá, cual si las partes trataran de evadirse, están atadas a sus puestos con una segunda atadura; allá, en cambio, no tienen a dónde huir. Así pues, no es preciso que el Alma ni las retenga dentro ni las empuje adentro presionándolas desde fuera, sino que se quedan donde quiso su naturaleza desde el principio mismo. Ahora bien, cuando alguna de ellas se mueve conforme a naturaleza, aquellas otras para las que ese movimiento es antinatural, se ven perjudicadas; pero las primeras se mueven perfectamente como partes del conjunto; las otras, en cambio, son destruidas porque no pueden aguantar el buen orden del conjunto. Es como si, mientras un amplio coro evoluciona ordenadamente, en medio de su marcha una tortuga fuera pillada y pisoteada porque no puede esquivar el buen orden del coro; y, sin embargo, si ella misma se coordinase con aquel orden, tampoco ella sufriría daño alguno por parte de los danzantes."
Plotino, Enéadas II, 9 (Madrid: Gredos, 1992), 508. Trad. Jesús Igal.
- Kant y el océano ignoto (en la Crítica de la razón pura)

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura (Madrid: Alfaguara, 1978), 360 (A395-A396). Trad. Pedro Ribas.
-Kant y la joya de la buena voluntad

Kant compara la buena voluntad con una joya, y la utilidad o la esterilidad de las
inclinaciones o acciones, con la montura de la joya:
"/
/; si, a pesar de sus mayores esfuerzos, no pudiera llevar a cabo nada y
sólo quedase la buena voluntad -no desde luego como un mero deseo, sino como el acopio de
todos los medios que están en nuestro poder-, sería esa buena voluntad como una joya
brillante por sí misma, como algo que en sí mismo posee su pleno valor. La utilidad o la
esterilidad no pueden ni añadir ni quitar nada a ese valor. Serían, por decirlo así,
como la montura, para poderla tener más a la mano en el comercio vulgar o llamar la
atención de los poco versados; que los peritos no necesitan de tales reclamos
paradeterminar su valor".
Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres (Madrid: Espasa-Calpe, 1983), 28. Trad. García Morente.
- Walter Benjamin y los cuadros que cuelgan del palacio de la filosofía

"El sistema [de la filosofía] tiene una estructura tal que los conocimientosde la ontología cuelgan de él como de una pared. La ontología no es el palacio. Para seguir con la imagen: los conocimientos de la ontología deben guardar la dimensión de los cuadros. Para aclarar la imagen:todos los conocimientos, mediante su contenido simbólico latente, deben ser portadores de una inmensa intención simbólica que los subordina, bajo el nombre de ontología, al sistema mismo, cuya categoría fundamental no es el conocimiento, sino la doctrina o la verdad. La tarea de la ontología es cargar de tal modo los conocimientos con una intención simbólica, que se pierdan en la verdad o en la doctrina, que desaparezcan en ellas sin por ello fundamentarlas, pues su fundamentación es la revelación, es el lenguaje.Volviendo a la imagen: llenar las paredes del palacio de tal modo que los cuadros acaben pareciendo las paredes mismas."
Walter Benjamin: Gesammelte Schriften 6 (Frankfurt/M: Suhrkamp, 1985), 39. Trad.Luis Fernández-Castañeda